ETDM en la Fundación María Zambrano

María Zambrano

Gracias, María Zambrano, por su compromiso

Cuando se publicó El Tomoscopio de Mimbre y dado que uno de los guiños más significativos de esta novela iba dedicado a una grande del pensamiento español como María Zambrano, parecía lógico que un ejemplar de cortesía de la misma estuviera en su Fundación, sede en el Palacio de Beniel de la localidad de Vélez-Málaga.

Acto que se produjo tal día como hoy hace ocho años al hacer entrega de la lámina que acompaña al ebook, como muestra la imagen, a los responsables de dicha fundación. Éstos agradecieron tanto el detalle de la entrega como la referencia novelada que de la filósofa se hace en este relato.

El pueblo de los pechos…

María Sagredo

La heroína de todo un pueblo

Ocurrió hace ya varios años, cuando pasaba algunos días de Semana Santa y verano en la malagueña localidad de Alozaina. En la tranquilidad de este enclave de la Sierra de la Nieves se escribieron no pocos pasajes de El Tomoscopio de Mimbre.

Es por ello que, aunque de forma modesta, la novela realiza un par de alusiones a esta villa. Una de ellas a su figura más representativa, María Sagredo. Que como la Historia relata, se puso al frente de unas mujeres vestidas de hombre, a falta de hombres ya que pudieran defender la villa, y repelieron un asalto de los moriscos allá por 1570.

Como ya se sabe en estos casos, el ardor literario de alguno elevó el suceso a categoría de leyenda cuando atribuyó la victoria en esta acción sobre los andalusíes moros a las colmenas de abejas arrojadas por esta heroína pechera como recoge el escudo de la villa en la imagen. Lo que sí es real es que María Sagredo fue nombrada a raíz de aquello Alférez de los Tercios Españoles por Felipe II.

Por cierto, lo de los pechos no refiere a nada que tenga que ver con la mujer, ni con las cuestas del pueblo (que las tiene). Se denominaban pechos a los tributos que debían pagar los habitantes de la comarca. Y al parecer, éstos eran de los mejores pagadores. Cuestión que les llevó a la atribución del gentilicio de pecheros.

Para saber más de esta mujer…

El genocidio armenio: ciento y pico años después…

Uno de los hilos conductores de la novela El Tomoscopio de Mimbre tiene su arraigo en las ingentes matanzas que se produjeron en el periodo entre 1915 y 1917 (aunque luchas intestinas hubo desde 1812 y hasta 1923) en esa zona del mundo que hoy está más en Turquía que en Armenia, como resultado de aquello. Concretamente en la comarca conocida como Marash.

El relato de la Historia nos tiene acostumbrados a que quien mejor maneja las claves de la visibilidad, consigue posicionar su oprobio como si de un sitio web se tratara de páginas de un buscador en la web. Y claro que fue «grave gravísimo horrible» lo sucedido en Alemania con la población judía. Pero la pregunta en este caso siempre acaba siendo, ¿y los armenios, y los gitanos, y los tártaros…? Porque la ONU en ese sentido es muy clara. Sin embargo, la tenacidad y memoria del pueblo armenio, gran parte de él en diáspora desde entonces, bajo el lema «si tanta maldad olvidasen nuestros hijos, que el mundo entero maldiga a los armenios«, ha mantenido vivo el recuerdo de aquellos sucesos.

Porque no es sólo que casi nadie ha querido acordarse de ellos. Es que hubo muchos interesados coyunturales en que no se mencionase nada de esto: unos por no molestar a Turquía, otros por no dividir el foco de atención en su propio genocidio.

En cualquier caso, a Francia y a la ONU ha venido a unirse recientemente el Papa Francisco etiquetando como genocidio el triste episodio armenio del que hoy se conmemora oficialmente su primer centenario.

Restaurant Valencia: el amigo Mehdi

Restaurant Valencia

Mehdi, como de la familia

Hoy que está tan en boca de todos el término emprendedor, venía al pelo la historia de este antiguo camarero del mítico Bar Romero de Tánger. Cuando este afamado bar dejó de pertenecer a la familia Godar en 1973, y ante la imposibilidad de sus empleados marroquíes de pasar el Estrecho por temas legales, Mehdi, el más listo de la clase, decidió aprovechar el know-how gastronómico y de servicio acumulado en los años anteriores de trabajo.

Y plantó a pocos metros de la playa de Tánger el Restaurant Valencia, hoy por hoy un reconocidísimo local en el que el producto estrella es el marisco. La carta se completa con todo lo que uno pueda imaginar, incluso angulas. Eso sí, todo fresco. Los precios, en comparación con España, son más que aceptables para la calidad ofrecida.

¡Aunque lo que más valoramos en casa es que siempre hemos sido recibidos como de la familia! ¿Cómo no iba a aparecer en El Tomoscopio de Mimbre?

ADAlid de las mujeres tecnólogas: Regina Llopis

llopis premio ada

¡Y usted, sin duda, es brillante!

El Tomoscopio de Mimbre siempre se alegra del reconocimiento a las personas que dan prestigio al saber, pensamiento y cultura de nuestra sociedad. A lo largo de este blog, se han realizado no pocas reseñas sobre estos casos. Pero el de hoy es especial. Regina Llopis aparece citada brevemente en un momento de la novela como referencia para calibrar el origen de los brutales conocimientos del hacker barcelonés Pau Fortell en materia de algoritmos genéticos. Es más, este blog tiene una entrada anterior en la que se glosa puntualmente los méritos de esta mujer.

Pues sigue incrementando su vasto armario de reconocimientos al añadir el prestigioso Premio Ada Byron a la Mujer Tecnóloga 2017, otorgado por la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Deusto. Porque soy muy fan y porque responde perfectamente al lema del premio: «Porque existen MUCHAS MUJERES BRILLANTES en INFORMÁTICA», ¡enhorabuena Dra. Llopis!

En esta entrada del blog de Euskadi Tecnología más detalles.

También los pelotaris manomanistas eran personajes

AtanoIII

Atano III: la leyenda

En reseñas anteriores de este mismo blog, se ha tratado de poner en valor no sólo el juego de la pelota vasca como deporte sino también la repercusión social que llegó a tener. Y no circunscrito únicamente a Euskadi. Casi todos los continentes acogieron frontones en los que, cierto es, la cesta-punta era el gran atractivo.

Sin embargo, la modalidad de mano también tuvo su eco. Eso sí, más restringido a las fronteras españolas pero con algunas estrellas de renombre como la que hoy nos ocupa: Atano III. El de Azcoitia, que debutó en la mano como tantos en el santuario de Eibar, a principios de los años veinte de igual siglo, vino a revolucionar un juego en el que hasta entonces imperaba la «ley del más fuerte». El estilo que Mariano Juaristi incorporó a este deporte contaba con el reflejo felino y pies de rapidez inusual, acabaron encumbrando a este «delgaducho» a la categoría de mito en su época.

Un magnífico artículo que ilustra la dimensión social del personaje fue escrito hace un par de meses por Mónica Arrizabalaga en el ABC. De imprescindible lectura que espero disfruten.

El barrio del Mellah en Fez

Mellah

Estampa costumbrista de este singular barrio

En la localidad marroquí de Fez se asienta un barrio, con más de un milenio de Historia, que desde sus inicios fue lugar de residencia y comercio de la comunidad judía. Bajo mandato de Abd al-Rahman III y de su mano derecha política Hasday Ben Saprut, se potenció aún más su papel como lugar de paso del oro proveniente de los países subsaharianos hacia la península ibérica.

Tanto que se habla hoy en día de emprendedores, El Tomoscopio de Mimbre hace un homenaje a este singular barrio a través de la figura de Fernando Tolón Ortolachipe. El único no judío que montó su tienda de telas y confección en dicho barrio y cuya vida, condicionada por la guerra civil española y la segunda mundial, deparó alguna que otra aventura que se recoge en el libro.

La cesta-punta en el aula.

Jai Alai en la aula

Aprender con la cesta-punta

En mi condición de profesor es fácil comprender el vuelco que me dieron los ojos cuando me topé con esta actividad escolar propuesta por Douglas Wolfe a sus alumnos.

Dejo aquí esta Webquest por si algún docente de alumnos de secundaria quiere realizar una actividad de bilingüismo tomando como referencia la cesta-punta.

¡Menudo subidón!

Es oro todo lo que reluce, pero no todo debe relucir.

viñeta

Algunos chistes no tienen gracia

Al igual que ocurre con la inmigración que desembarca en las costas españolas vía patera, que luego no resulta ser ni el 10% de la que nos «visita» al cabo del año, con los dineros despistados en el mundo viene a pasar, a veces, lo mismo.

Grandes nombres de países y regiones surgen en nuestra mente al escuchar hablar de paraísos fiscales. Pues a esos hay que sumar los desconocidos y los disimulados. Entre estos últimos, el mayor de todos: la City. Con estatuto propio y hasta enclaves donde el ayuntamiento de Londres no tiene poder alguno, esta isla del Tesoro se ha convertido en el mayor fabricante de dinero a partir de dinero y, puestos a dar servicios, enjuagadero del mismo.

Sería necesario todo un tratado, que excedería la longitud de estas entradas de blog, para hacerse una mínima idea del peculiar entramado que reporta cada año a las arcas británicas buena parte de sus ingresos.

¿Adoptar el euro los británicos? Espérenlos sentados. ¿Quién se atreve a desmontar el chiringuito? El Tomoscopio de Mimbre no quiso olvidar esta circunstancia.

Abd al-Rahman III y el Txakolí

Abd al-Rahman III

El Califa que gustaba del Txakolí

Existe un vino blanco producido y consumido mayormente en Euskadi de nombre Txakolí. Es una de esas señas de identidad que este pueblo siempre ha llevado a gala pasear por donde ha podido a lo largo del mundo, al igual que el juego de pelota.

Se dice, se comenta, se rumorea que un esporádico  aficionado a este caldo era nada más y nada menos que el califa Abd al-Rahman III, cordobés de nacimiento y orígenes mestizos. Cómo, ¿en el siglo X Txakolí? Pues algún historiador estudioso aboga por ello, aunque este mandatario andalusí no completaba los ocho apellidos vascos, su madre, que sí lo era (a la manera de la época, Reino de Navarra), debió transmitirle ciertas costumbres autóctonas. Es de imaginar que como contrapunto a su afición reconocida por el zumo fresco de granadina, como bien se recoge en El Tomoscopio de Mimbre.

La verdad es que férreamente documentado como tal, se conoce el Txakolí desde el siglo XVI pero yo no pienso perder de vista a ese historiador estudioso que sostiene la tesis del Txakolí milenario.