Es oro todo lo que reluce, pero no todo debe relucir.

viñeta

Algunos chistes no tienen gracia

Al igual que ocurre con la inmigración que desembarca en las costas españolas vía patera, que luego no resulta ser ni el 10% de la que nos “visita” al cabo del año, con los dineros despistados en el mundo viene a pasar, a veces, lo mismo.

Grandes nombres de países y regiones surgen en nuestra mente al escuchar hablar de paraísos fiscales. Pues a esos hay que sumar los desconocidos y los disimulados. Entre estos últimos, el mayor de todos: la City. Con estatuto propio y hasta enclaves donde el ayuntamiento de Londres no tiene poder alguno, esta isla del Tesoro se ha convertido en el mayor fabricante de dinero a partir de dinero y, puestos a dar servicios, enjuagadero del mismo.

Sería necesario todo un tratado, que excedería la longitud de estas entradas de blog, para hacerse una mínima idea del peculiar entramado que reporta cada año a las arcas británicas buena parte de sus ingresos.

¿Adoptar el euro los británicos? Espérenlos sentados. ¿Quién se atreve a desmontar el chiringuito? El Tomoscopio de Mimbre no quiso olvidar esta circunstancia.

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Abd al-Rahman III y el Txakolí

Abd al-Rahman III

El Califa que gustaba del Txakolí

Existe un vino blanco producido y consumido mayormente en Euskadi de nombre Txakolí. Es una de esas señas de identidad que este pueblo siempre ha llevado a gala pasear por donde ha podido a lo largo del mundo, al igual que el juego de pelota.

Se dice, se comenta, se rumorea que un esporádico  aficionado a este caldo era nada más y nada menos que el califa Abd al-Rahman III, cordobés de nacimiento y orígenes mestizos. Cómo, ¿en el siglo X Txakolí? Pues algún historiador estudioso aboga por ello, aunque este mandatario andalusí no completaba los ocho apellidos vascos, su madre, que sí lo era (a la manera de la época, Reino de Navarra), debió transmitirle ciertas costumbres autóctonas. Es de imaginar que como contrapunto a su afición reconocida por el zumo fresco de granadina, como bien se recoge en El Tomoscopio de Mimbre.

La verdad es que férreamente documentado como tal, se conoce el Txakolí desde el siglo XVI pero yo no pienso perder de vista a ese historiador estudioso que sostiene la tesis del Txakolí milenario.

Donde la prisa cedía el paso a la gula

Pastelería Madame Porte

La pastelería llevada a su máxima expresión

Todo tangerino que haya vivido en la ciudad a partir de mitad del siglo pasado tiene una marca dulce perenne en su memoria. La responsable no fue otra que la mítica Madame Porte cuyo salón de té era la referencia en materia de pasteles, tartas y, aunque pueda extrañar, yogures. De hecho, era signo de cierta relevancia social dar de comer a los bebés un yogur de Porte en cucharilla de plata.

Como niño tangerino que fui, nunca conocí la parte de arriba del mostrador. Menos mal que a través del cristal se divisaba toda aquella variedad de pasteles y bombones a cual más tentador.

Una pena que, hoy en día, de todo aquello, sólo se conserve el nombre. No obstante, en El Tomoscopio de Mimbre se le rinde un modesto homenaje.

El legado alemán en Andalucía…

Mercedes

Dejo a este personaje con vuestras… Mercedes

Hay un personaje en El Tomoscopio de Mimbre que surgió a lo largo de su construcción, que sirvió de enganche para presentar ciertos hechos en un momento de la trama.

Desde el primer momento la imagen del personaje estaba clarísima: mi amiga Mercedes. Obviamente, esta aportación requería de un reconocimiento explícito, cosa que se  materializó con la entrega de un ejemplar de cortesía, como bien puede verse en la foto.

Ahora podrán comprender cómo el legado alemán inmigrante llegado a Andalucía en época de Carlos III, que corre por sus venas, determinó esta elección.

Frontón Jai Alai de Gernika

fronton gernika

Escultura en la pared exterior de este frontón

La primera vez que asistí en vivo y en directo a un partido profesional de cesta-punta fue junto a mi abuelo, pelotari de cesta-punta profesional en Barcelona y Tánger, en el frontón Jai Alai de Gernika (@GernikaJaiAlaiE). De aquel día de Septiembre de 1981 recuerdo que íbamos acompañados por el hermano de mi abuelo, Juan Gimeno Quintana, y su yerno, Antón Areitio.

La primera impresión al entrar en el recinto fue la de grandiosidad. Convirtiéndose en la antesala emocional para los partidos que allí se vieron aunque lo que me resultó más sorprendente fue asistir a un dos contra tres que tuvo como protagonista a Chiquito de Bolívar.

El “tío Juanito” con sus apuestas, Antón haciéndome el comentario de las jugadas desde su experiencia como jugador (sería tres veces campeón de España aficionado junto a Alberto Alberdi) y mi abuelo sin parar de protestar: primero por el exceso de pasos que los jugadores daban tras recoger la pelota en la cesta, luego por el tiempo que la retenían en la misma antes de lanzarla de nuevo.

Inolvidable experiencia que dejó su pincelada en El Tomoscopio de Mimbre. ¡Un día de estos, y pronto, tengo que volver aunque sea solo!

Yo-Yo Ma o la alquimia de un acorde

Yo-Yo Ma

Un lujo para la sensibilidad

La variedad de caracteres de las personas hace que unas atesoren más devociones que otras. Y, cómo no, a diferentes personajes o cosas de la vida. En mi caso, me declaro limitado en cuanto a mi colección de devociones.

Pero una de ellas es este auténtico virtuoso de violonchelo, franco-chino para más señas y  de nombre Yo-Yo Ma. Oír sus interpretaciones es uno de esos placeres que la vida regala de cuando en cuando. Placer que roza lo sublime cuando se junta con otro monstruo musical como es el consagrado compositor italiano Ennio Morricone.

Disfruten de esta pieza, porque hay otra esperando en el libro El Tomoscopio de Mimbre:

Fabre-cante flamenco de ilusiones.

Jan Fabre

El artista flamenco Jan Fabre

Cuando estuve en 2005 en la localidad belga de Lovaina me llamó la atención una singular obra del artista Jan Fabre en la plaza Ladeuzeplein: una enorme mosca atravesada por una especie de aguja metálica en forma de poste.

Eso me condujo a saber algo más de este flamenco de Amberes y de ahí supe de las enigmáticas money-performances que realizó desde los años 70 en plazas públicas de no pocas ciudades europeas. En ellas, tras recoger algunos billetes de curso legal así como facturas y tickets de los transeúntes, los pasaba a fuego para acabar escribiendo con sus cenizas la palabra MONEY. Toda una provocación en la época. Pues con una de éstas arranca la historia de El Tomoscopio de Mimbre.

¿Alegoría de lo que ciertos organismos financieros han acabado haciendo con el dinero de todos? Es posible.

Y como no lo puedo decir mejor,  me adhiero a estas palabras de Afonso Becerra: “Ciertamente, Jan Fabre es un guerrero de la belleza, pero también un perforador del siempre actualizado decoro burgués, incluso en épocas de crisis como la actual”.