Goxua o la exquisitez de lo sencillo

Goxua, dulce en euskera

Goxua, dulce en euskera

Hay placeres terrenales que una vez se han probado perduran en la memoria gastroemocional de las personas.

Este postre del que hoy hablamos es uno de esos que te atrapa desde la primera cucharada. La pena es que no en todos en los restaurantes que lo ofrecen en la propia Euskadi, hacen por esmerarse.

Eso sí, yo me quedo con el que hacía la madre de mi amigo Aitor Zárate en los años ochenta en Vitoria. Hoy, me conformo con el que venden en la pastelería vitoriana “La Peña Dulce” y El Tomoscopio de Mimbre tampoco olvidó su reseña en la novela.

Si se atreven a hacerlo tienen una página soberbia para el intento, que incluye un vídeo en el que se muestra, paso a paso, la forma de realizarlo.

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Beto Montoreano imaginó los sueños de El Greco

Los sueños, Alberto Montoreano

Los sueños, Alberto Montoreano

Desde el insigne barrio de Palermo en Buenos Aires, exporta su arte abstracto y surrealista a toda el mundo Alberto Montoreano.

Ha realizado muestras individuales y colectivas en galerías argentinas, estadounidenses, francesas y polacas. De ahí el reconocimiento que se ha ganado a lo largo de los años en este mundillo tan complicado del arte.

El Tomoscopio de Mimbre incorporó a las páginas de su novela una pequeña mención a este impactante autor y a la obra que aparece en la foto que preside esta entrada. Una muestra de la obra de este singular pintor está expuesta en Internet.

Freinet: el Celestino de las pedagogías libres

¡Todavía hay quienes no te llegan ni a la suela!

¡El maestro que dejaba soñar a los niños!

Hay que situarse en la Francia de entreguerras. Un joven maestro, reclutado para la I Guerra Mundial, la acaba herido en un pulmón. Aunque eso, lejos de hacerlo cobarde, lo armó de coraje. Ello unido a los cuatro años de convalescencia, que le hicieron ver claramente que el avance de una sociedad iba de la mano de una educación centrada en el alumno y su contexto.

Así, en su prueba y error diario, terminó siendo uno de los hombres que más ha contribuido a modernizar las pedagogías e inspirar todavía a un gran número de maestros y profesores.

El Tomoscopio de Mimbre, a través de un personaje de la novela como el maestro Don Everardo Loizaga, rinde su modesto pero emocionado homenaje a este “adelantado” que dejó entre otras perlas su libro Les téchniques Freinet de l’école moderne.

A continuación, un extracto de su pensamiento docente:

“La renovación escolar presupone una revisión a fondo de la pedagogía, un cambio radical en las técnicas de trabajo y de vida, una revisión sin la cual la reforma seguirá siendo una veleidad y una ilusión. […] No bastaría, de ningún modo, con una simple revisión de tipo técnico.”

 

Celestin Freinet construir el mundo de los sueños

Sucedió una noche…

Inspiración Aleixandre

El libro de Vicente Aleixandre

… aunque no como en la película de igual nombre. Sin Clark Gable ni Claudette Colbert, claro está.

No puedo explicar cómo ni porqué, pero de repente, aquella noche, en ese duermevela en el que vi sumido tras quedarme dormido en el sofá del salón de casa de mis padres, se produjo una extraña circunstancia dentro de mi cabeza que comenzó a alinear recuerdos, anécdotas vividas y contadas, lecturas y películas, para acabar proyectando en intermitentes secuencias fragmentos de una historia que me resultaba, a todas sombras, desconocida.

Pero la puntilla al momento la dio el primer libro con el que me topé por casa tras el desayuno del día siguiente. Al abrirlo ahí se encontraban estos versos del Nobel sevillano Vicente Aleixandre:

Un bello guante de mimbre, suave malgré tout, encuentra su empleo precisamente en este día.

Y fue en ese instante en el que decidí que eso que pasaba por mi cabeza era un relato curioso de ser contado. Pero no sería hasta semanas después en los que no había manera de apartar de mi mente esos fragmentos, que tuve la poca vergüenza de acometer la aventura de expresarla en palabras. Ahora se titula El Tomoscopio de Mimbre.

Cuando el “juego” busca revancha

Apuestas cesta-punta

¡La lección es clara! ¿La elección también?

Hoy, con motivo de la festividad de San Francisco Javier, patrón de los pelotaris, El Tomoscopio de Mimbre quiere referirse una vez más al tema de las apuestas en la cesta-punta. En esta ocasión con motivo del cierre en Septiembre del casino Revel en Atlantic City (EEUU), localidad conocida por su vinculación desde finales de los 70 al juego al igual que Las Vegas.

Ante la clausura de esta mole arquitectónica que costó 2000 millones de dólares, Richard McGowan, profesor de economía de la Universidad de Boston y experto en la industria del juego, afirma en un artículo de El País: “La gran lección que nos ofrece Atlantic City es que no se puede depender sólo del juego si quieres atraer turistas. En Las Vegas, por ejemplo, sólo el 50% de sus ingresos procede del juego. El resto lo aportan los espectáculos, las tiendas y los restaurantes”.

Diagnóstico certero que explica porque la cesta-punta de los tiempos gloriosos se vino abajo al ser incapaz, en casi todas partes, de conformar una diversificación de ingresos que complementara el de las apuestas. De ahí que, hoy en día, cualquier intento de devolver ese lustre perdido al deporte de la cesta-punta pase por no colocar como pilar central del edificio uno en cuya composición participen enteramente las apuestas. Y por la que se ve venir, vaya tomando nota la economía mundial con la pésima costumbre que ha cogido de utilizar la batitrader para fabricar dinero a partir del dinero.

Llivia: un trozo de España en Francia

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La gran mayoría de los españoles tiene en mente Ceuta y Melilla cuando se habla de territorios nacionales ubicados físicamente dentro de otro país. Pero pocos conocen, salvo la mayor de catalanes, que hay una villa más en esa situación. Es Llivia, está en Francia, pero pertenece administrativamente a la provincia de Gerona/Girona. ¿Y esto cómo puede ser?

La casi totalidad del actual departamento francés de los Pirineos Orientales debe su formación al llamado Tratado de los Pirineos de 1659 por el que España entregó a Francia 33 pueblos de las comarcas catalanas del Vallespir, el Capcir, el Conflent, el Rosellón y la Alta Cerdaña. Este tratado puso fin a la trifulca entre estos países que tuvo su origen en plena Guerra de los Treinta Años, cuando los franceses apoyaron la sublevación de los catalanes en 1640 al tiempo que los españoles hacían lo propio con la Revuelta de la Fronda. Sucesión de encontronazos que acabaron con la derrota española en la Batalla de la Dunas en 1958. Llivia quedó fuera de este tratado por tratarse de una “villa”, privilegio otorgado por el Emperador Carlos V, que Francia respetó escrupulosamente siendo este hecho el que permitió que ésta continuara bajo dominio del Rey de España.

El Tomoscopio de Mimbre situó en este enclave, más concretamente en el restaurante La Formatgeria de Llivia, la emotiva escena final de la novela. Si no se la quieren perder, el libro les está esperando.

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La cesta-punta aquí y ahora

¡Que no quede como una reliquia!

¡Que no quede como una reliquia!

Desde que se inauguró este blog, allá por el mes de Enero de 2014, El Tomoscopio de Mimbre ha puesto toda la carne en el asador para hacer llegar a todos sus lectores la grandeza y belleza del deporte de la cesta-punta. Y, cómo no, aquellos lugares del mundo en los que dejó huella en mayor o menor medida.

También multitud de anécdotas, unas ajenas y otras escuchadas por boca de mi abuelo, Joaquín Quintana, pelotari de Éibar cuyo recorrido profesional transcurrió entre Barcelona, Sevilla y, mayormente, en Tánger.

Si me dijeran “pide un deseo”, a diferencia de Silvio Rodríguez, me gustaría ver como remonta definitivamente este deporte en España. Y por pedir que no quede. A ver si se televisan partidos, al igual que ocurre con la modalidad manista, si se incluye en más anuncios y ya puestos, ¿no habrá un director de cine que tenga un proyecto para la cesta-punta del estilo, un poner, a La Leyenda de Bagger Vance?

¡Si quieren ayudar, ante todo enamórense de este deporte!

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