Al Chirifú, ¡afú, afú!

Chirifú

El Chirifú: una moneda de peso.

Con motivo de un proyecto educativo Comenius que el centro SAFA-Ntra. Sra. de los Reyes de Sevilla, allá por 1996, nos encomendó coordinar a mi compañero de Departamento Prudencio Ruiz y a mí, tuvimos que realizar sendos viajes a Inglaterra y Francia.

Sin el euro todavía entre nosotros, el cambio de moneda estaba a la orden del día. A la manera de Prudencio, surgió al poco de poner pie en tierra francesa la perla: el Chirifú. Era su palabra para denominar a la moneda del país en visita. La explicación vino rauda tras la pregunta: “en las plataformas de petróleo donde trabajé, cada una en un país y con trabajadores de tantas nacionalidades, establecimos este nombre de referencia que nos permitiera convertir nuestro dinero a moneda local”.

El Tomoscopio de Mimbre no pudo olvidarse de este detalle al introducir el personaje del perito de minas de Úbeda y de paso felicitarle hoy por su santo.

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La isla misteriosa

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¡Flor o mala hierba del océano!

Que El Tomoscopio de Mimbre es gran fan de la obra de Julio Verne, no queda duda tras leer la novela o algunas de las entradas dedicadas al maestro del relato. Pero no es al que tituló así al que hoy vamos a hacer referencia.

En un reciente artículo publicado en El Mundo, se hacía mención a un proyecto en los que andan enredando unos cuantos cerebros norteamericanos capitaneados por el matemático e ingeniero informático, Patri Friedman y Peter Thiel, que es el que ha empezado poniendo el capital inicial para ello.

El hecho de que uno de ellos sea nieto de Milton Friedman, no arregla mucho su tarjeta de presentación porque como ya se advirtió al hablar sobre las islas flotantes de los Uros, ¡criaturas inocentes!, ya se estaban ideando otros proyectos que permitieran islas flotantes surcando aguas internacionales con el único objetivo de llevar al extremo el concepto de offshore financiero.

¡El tiempo (o el clima) lo dirán!

Echelon: la privacidad evaporada

echelon

Una red invisible a la escucha

Edward Snowden la ha liado parda destapando las vergüenzas de una Administración que, so pretexto de salvaguardar la seguridad de sus ciudadanos, se dedicaba a conocer de éstos lo que las leyes no le permitían.

Aunque realmente la red que Snowden ha puesto bajo el foco es la denominada PRISM, una de sus antecesoras fue ECHELON, motivo de esta entrada. Negada y mil veces negada su existencia por el gobierno de EEUU, su creador, la valentía de ciertas personas junto con algún medio de comunicación lograron, poco a poco, sacar a la luz un caso que en cualquier democracia de manual hubiera supuesto la caída de una Administración. En realidad, le cambiaron el nombre y mejoraron sus capacidades. Hasta que llegó Snowden y los dejó en bragas.

El Tomoscopio de Mimbre desde un principio entendió el interés de contar esta tropelía, a su manera claro. Muy interesante la charla, en la distancia, ofrecida recientemente por Edward Snowden al mundo:

Don Everardo, el maestro republicano

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…, al que me sumo gustosamente.

En este desfile con cuentagotas de los personajes que conforman la nómina de la novela El Tomoscopio de Mimbre, hoy le llega el turno a uno de los de mayor peso: Don Everardo Loizaga. Aunque ese peso nada tenga que ver con circunstancia física alguna sino más bien por la influencia ejercida sobre el protagonista, Román Arthés, a lo largo de su adolescencia.

No obstante, el personaje se construyó también con otros objetivos: el primero, reinvindicar los padecimientos de un colectivo que fue virulentamente castigado por el régimen franquista. Muchos de ellos acabaron abandonando el país y aunque Tánger no fuese un destino donde se asentaran en gran número.

Lo segundo, evidenciar que esta pérdida de talentos que supuso para un país junto a otras circunstancias, siguen contribuyendo a que, aún hoy, España sea una sociedad que continúa sin valorar como se merece a las personas con conocimientos.

Les dejo un magnífico artículo de hace unos años al respecto así como una reseña gráfica con la imagen de la entrada.

El señor José Chocrón…

Jose y Gloria

¡Gracias por venir!

… recién llegado de México recibió, con la alegría que muestra la imagen junto a su esposa Gloria, su ejemplar de cortesía por formar parte del elenco de personajes aparecidos en El Tomoscopio de Mimbre.

Este venezolano de última adopción, judío de Tetuán y rebozado en Tánger, emprendió sus particulares “Américas” para labrarse un futuro en la Caracas de finales de los años cincuenta. Tras muchos esfuerzos y sinsabores, llegó a montar una de las empresas más potentes de distribución de productos hospitalarios del país.

Su aparición, y la de uno de sus hijos, respondía a la intención de rendir un más que sentido homenaje a esta familia hermana de la familia Tolón-Gimeno.

Ahora van 20000.

Parece que a este proyecto le hubieran enchufado pilas, de una conocida marca cuya enseña era el conejito, al contador de visitas de El Tomoscopio de Mimbre. La meta volante que origina esta entrada tiene escrito el número 20000 (conseguido hace ya unos días), posicionándolo como el más visitado y de los mejores vendidos.

Pero lo más gratificante es colaborar con CEAFA para dar visibilidad y aportar un granito de arena a la solución de una enfermedad tan devastadora como el Alzheimer.

Así que, ¡¡¡MUCHAS GRACIAS!!!