Beto Montoreano imaginó los sueños de El Greco

Los sueños, Alberto Montoreano

Los sueños, Alberto Montoreano

Desde el insigne barrio de Palermo en Buenos Aires, exporta su arte abstracto y surrealista a todo el mundo Alberto Montoreano.

Ha realizado muestras individuales y colectivas en galerías argentinas, estadounidenses, francesas y polacas. De ahí el reconocimiento que se ha ganado a lo largo de los años en este mundillo tan complicado del arte.

El Tomoscopio de Mimbre incorporó a las páginas de su novela una pequeña mención a este impactante autor y a la obra que aparece en la foto que preside esta entrada. Una muestra de la obra de este singular pintor está expuesta en Internet.

Bazar Corona de Tánger (I)

Kacem del Bazar Corona

Kacem haciendo reír a mi padre mientras prepara té

Aunque no es un comercio ubicado en la zona más turística de Tánger, antigua calle Velázquez (ahora Khalid Ibn Al Walid), el Bazar Corona es de esos lugares con encanto que acaba concitando a no pocos turistas al cabo del año.

Y gran parte de esa magia reside en los propietarios que ha tenido. En la actualidad Kacem, que heredó de su padre el local y algunas maneras comerciales, aderezando éstas con bastante cosecha propia, es el rey de la transacción y la labia.

Aún así, para nuestra familia, siempre será nuestro vecino de abajo y un amigo que siempre te recibe efusivamente para compartir un buen té (y venderte algo, claro).

Búsquenlos entre las páginas de El Tomoscopio de Mimbre y, lo mismo, se llevan alguna sorpresa.

Frontón Sierpes (I)…

Frontón Sierpes

Hemeroteca del ABC en Abril de 1936

En una entrada anterior mucha gente se sorprendió cuando hice mención a la existencia de un frontón de pelota vasca en Sevilla: el mítico Frontón Betis.

Hoy la sorpresa viene de la mano de un segundo frontón que hubo en la capital hispalense: el Frontón Sierpes. La peculiaridad de éste viene dada por el hecho de que eran las señoritas de la época las que jugaban a este deporte en dichas instalaciones.

Azulejo Deportes Z

Azulejo de Deportes Z en Sierpes

Alguno estará pensando que eso es mucha imaginación. Nada de eso. Un personaje como Narci Fernández Melgarejo, tía del legendario rockero de Los Remedios, Silvio, se despachaba en estos términos durante una entrevista: «Yo era pelotari del Frontón Sierpes y cuando alguien me preguntaba que cuántas niñas jugábamos, siempre respondía que éramos cincuenta y todas putas. Entre ellas, yo». ¡Vaya nervio gastaba la señora!

Otro detalle que remata la certeza sobre este recinto es que Juliá, la del puesto de Los Monos, era la responsable de la restauración del Frontón Sierpes. Y una pregunta: ¿alguien se fijó en los azulejos de la tienda Deportes Zulategui, en la calle Sierpes hasta hace unos años? En uno de ellos se juega un partido de frontón.

Para que siga resonando el eco de los aplausos de aquellas tardes de deporte femenino, les dejo esta interesante entrada que habla de un cortometraje sobre estas mujeres pioneras.

Algeciras, la isla.

Paco deLucía en Algeciras

Hoy más monumental que nunca.

Aunque para un niño tangerino Tarifa siempre fue esa otra orilla en España que claramente se vislumbraba aquellos días donde el viento de Levante limpiaba de humedad el ambiente, Algeciras era donde el barco te dejaba tras dos horas escasas de travesía. ¡Era venir a pasar el día a España!

Pero para un nieto de algecireña “nueva” la cuestión trasciende más allá de lo geográfico. Aparte de ella, las dos figuras más reconocibles para mí en esta ciudad fueron siempre el puerto y los churros.

Con el transcurso de los años, dos personajes engrosaron mi lista de referencias algecireñas. Primero el guitarrista Paco de Lucía, de triste presencia en estos de días. El siguiente es mi bisabuelo materno, cocinero del Hospital Militar de la ciudad. Un ursaonense al que los azares laborales hicieron recalar en este extremo peninsular, y del que supe de su existencia hace unos cinco años.

¿Les suena de algo Al Jazeera? Significa en árabe “La isla”. Qué casualidad fonética, ¿no?

ETDM: los créditos.

Augusto e Hilda

Los que más contribuyeron con sus historias.

En estos tiempos en los que se culpa de algunos males de la economía a la falta de créditos, El Tomoscopio de Mimbre siempre tuvo claro que el alumbramiento de esta historia hundía una parte de sus raíces en las vivencias y relatos de no pocas personas. En la foto, cómo no, mis padres.

Otros, cuyos testimonios inspiraron este libro, también aparecen en su página de créditos.

Ya se sabe que los créditos dan paso al comienzo de la película…

Los sucesos de Aguaucho.

Escultura Aguaucho

Escultura conmemorativa de este triste episodio

El Tomoscopio de Mimbre tiene una deuda de gratitud infinita con un fontaniego universal: Juan Morillo. Gracias a él tuve la oportunidad de conocer tanto este pueblo de la campiña sevillana, Fuentes de Andalucía, como una parte del anecdotario del mismo.

Uno de los pasajes más impactantes que llegué a conocer fue el de los sucesos de Aguaucho acaecidos en Agosto de 1936, en el que perecieron 27 jóvenes fontaniegas a manos de elementos afines al alzamiento militar.

Episodio que hace pocos años se convertiría en representación teatral titulada El Romance de Aguaucho y que finalmente ha desembocado en la inauguración de una macroescultura conmemorativa del hecho a cargo de Paco Parra.

¡Gracias, Juan; amigo, maestro e incansable luchador! Un privilegio seguir aprendiendo de/con usted.

Como todo pez gordo, un peligro.

Fugu, pez globo

Un pescado que está de morirse

La localidad japonesa de Shimonoseki es famosa por ser la capital mundial del pez globo, que allí llaman Fugu. Un animal que tiene el recurso defensivo de hincharse para disuadir a sus predadores del objetivo de zampárselo.

Ello es posible por la existencia en su organismo de una toxina que altera la estructura de su cuerpo hasta hacerlo aumentar de tamaño durante el tiempo necesario. Sin embargo, eso mismo lo ha hecho atractivo para el consumo del ser humano, en principio japonés.

Eso sí, siempre y cuando el pescado sea convenientemente cortado y vaciado de vísceras, sin derramar gota alguna de la toxina en su carne. Porque de suceder así la defunción del comensal es cuestión de horas. Aunque los amantes de la gastronomía extrema se sienten atraídos por un buen plato de sushi de Fugu con una milésima parte de toxina presente. Al parecer la boca de estos gourmets parece quedarse como cuando el dentista procede a anestesiarla.

¡Cada uno tiene sus gustos! Y a El Tomoscopio de Mimbre le gustó.