San Pellegrino: algo más que agua

Tiempos

¡Un agua con aroma a recuerdo!

Así como en España tenemos balnearios de renombre, La Toja, Lanjarón, Arnedillo, Mondariz, en Italia también tienen los suyos. Y uno de los más afamados, por la calidad de su agua mineral y por el imbatible márketing desplegado en su día, está enclavado en una pequeña localidad alpina casi fronteriza con Suiza: San Pellegrino Terme.

Esta estación balnearia vivió su siglo de gloria desde mediados del siglo XIX, aunque sus propiedades se conocían ya desde el siglo XIII, llamando la atención del mismísimo Leonardo Da Vinci que las estudió in situ. Lo típico en la época al convertirse en lugar de vacaciones era construir un lujoso casino donde se reunían las familias pujantes de la sociedad. Sin embargo, no pudo escapar a la caída en el olvido y en el deterioro de sus edificios, como muchas estaciones balnearias europeas.

El Tomoscopio de Mimbre introdujo en la novela un guiño a esta localidad tras una visita realizada en verano de 2006. Por motivos que no vienen al caso, el alcalde tuvo el detalle de abrir el Gran Casino, por esas fechas recientemente restaurado, y organizar una noche de baile para los jóvenes a los que acompañaba en ese viaje. La imagen que ven debajo es exactamente la que nos encontramos al entrar. La otra sorpresa fue conocer a la única residente catalana en el pueblo.

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El papel del Euskera en la II Guerra Mundial

¡Una batalla peculiar!

¡Una batalla peculiar!

Imagínense esta escena: 1942, II Guerra Mundial, Oceáno Pacífico y los japoneses se han hecho fuertes en el enclave estratégico de la Isla de Guadalcanal. El alto mando aliado (mayoritariamente estadounidense) está reunido para diseñar una campaña de desembarcos que revierta el curso de los acontecimientos.

En una de las múltiples lluvias de ideas que se producen para valorar las diferentes estrategias a seguir en pos de dicho objetivo, llegado el momento de establecer qué código criptográfico se emplearía en las comunicaciones de la llamada Operación Watchtower, salta la liebre: el euskera.

Desde luego había que reconocer que el idioma elegido era complicado de narices para las nipones (y para cualquiera, dicho sea de paso). No obstante, alguien puso encima de la mesa que al tomar una decisión como esta corrían un serio riesgo. ¿Y eso por qué? Hiroshima tenía censados por aquellas fechas en torno a treinta y cinco jesuitas vascos. Y por si fuera poco tanto en Manila como en Shanghai, ciudades bajo control del Imperio del Sol, residían bastantes jugadores de cesta-punta haciendo sus particulares Asias. Como al ejército japonés se le ocurriera echar mano de tanto vasco por la zona, peligraba bastante el secreto de las comunicaciones de una batalla que acabó durando cerca de un año.

El Tomoscopio de Mimbre incluyó en las páginas de la novela este curioso episodio real que tan trascendente fue para el devenir de la II Guerra Mundial.

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La cesta-punta en Bruselas

¡La capital de Europa también tuvo su frontón!

¡La capital de Europa también tuvo su frontón!

Es cierto que este no fue un frontón de los considerados “primera línea”. Pero hay que reconocer que durante casi veinte años (1933-1950), el Jai Alai Stadium de Bruselas ofreció buenas tardes de espectáculo, con la cesta-punta como gran atractivo.

Y fue de la mano de nombres como el bilbaino Arnedillo Menor, los Arostegui (uno de Ondarroa, otro de Villabona) y el markinarra Martín Iriondo que esas veladas adquirían la categoría de mágicas en no pocas ocasiones.

El Tomoscopio de Mimbre no dejó, una vez más, pasar la ocasión de rescatar del pasado momentos gloriosos de este excepcional deporte.

Shikoku Henro: la ruta de los 88 templos

¡El Camino de Santiago japonés!

¡El Camino de Santiago japonés!

Alrededor de un siglo antes de que los primeros peregrinos se dejaran ver por los caminos que conducían a Santiago de Compostela, un monje budista llamado Kukai creó en Japón una ruta circular que recorría en el sentido de las agujas del reloj la isla de Shikoku, de donde era originario.

Perteneciente a una familia aristocrática, fue y sigue siendo considerado un sabio en su país al se atribuye, entre otras, la creación del silabario katakana con muchos de los caracteres chinos que tuvo ocasión de aprender durante su estancia de estudios en aquel país.

En la actualidad, la ruta de los 88 templos constituye uno de los mayores atractivos turísticos y culturales del Japón. Recorrido que se puede realizar a pie, en bici, moto o coche, agrupa estos templos del 1 al 23 representando la idea de despertar, del 24 al 39 austeridad y disciplina, del 40 al 65 el logro de la iluminación y del 66 al 88 se establece como de entrada en el nirvana. El Tomoscopio de Mimbre no puede por más que recomendar esta maravillosa excursión en el país del Sol Naciente.

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¡Gustos musicales “peculiares”!

¡Sólo falta el olor a ...!

¡Sólo falta el olor a naftalina!

Si les pregunto por los grandes exponentes del versionado instrumental de éxitos musicales en los años sesenta y setenta del siglo pasado, a buen seguro que los más talluditos podrán nombrarme a los Mantovani, Franck Pourcel y Ray Conniff de carrerilla.

Incluso algún acérrimo de este estilo musical easy listening puede venirse arriba y enarbolar uno de los dos cassettes (hasta de 8 pistas, como el de la imagen) que Fausto Papetti llegó a grabar por año, de más que probable adquisición en alguna gasolinera.

¡Cuántos contestadores automáticos, fiestas de postín e hilos musicales de empresa han permitido la reproducción de este tipo de “infaustas” versiones!

A ese respecto, El Tomoscopio de Mimbre no pudo contenerse a la hora de dar su “merecido” (reconocimiento) al personaje en un episodio de la novela. ¡Seguro que se sonríen cuando lo localicen!

El Concorde en Tánger

¡El culmen de la aviación comercial!

¡El culmen de la aviación comercial!

Uno de los grandes acontecimientos acaecidos en el Tánger de principios de los setenta fue la llegada del avión supersónico franco-británico Concorde a su aeropuerto. Instalación que debió ser remozada debido a la necesidad de prolongar su pista principal de aterrizaje para acoger a semejante mastodonte aeronáutico procedente de Toulouse.

Desde la perspectiva de un niño de siete años, como fue mi caso, la expectación se tornó en miedo cuando a eso de las 14:30 horas de ese inolvidable 3 de Mayo de 1972 un estruendo se adueñó del campo sonoro de la ciudad. Se trataba del instante en el que el avión dejó justo de volar por encima de la velocidad del sonido, para dar una vuelta previa al aterrizaje.

El Tomoscopio de Mimbre se hizo, nunca mejor dicho, eco de este histórico suceso en un momento absolutamente crucial de la novela. Si desean revivirlo durante su lectura, el relato les espera.

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Lisa Ono: melodía senza fine

¡Un magnífico ejemplo de mestizaje!

¡Un magnífico ejemplo de mestizaje!

Con ese nombre y esos rasgos, ¿quién diría que esta dulce mujer es brasileña? Pues lo es, y del mismísimo Sao Paulo. Aunque, claro está, que esos ojos delatan su origen asiático; japonés para más señas.

Las vicisitudes económicas de su familia provocaron que desde los diez años pasara un semestre en Tokio y el siguiente en Río de Janeiro. Dado que su padre regentaba en la capital nipona un restaurante (Saci Pereré), éste se convirtió desde los quince años en su primer escenario donde cantaría bossa nova acompañada de su guitarra. Su naturalidad, voz e impresionantes colaboraciones con Tom Jobim y Joao Donato, le llevaron a ser considerada como la introductora de este estilo musical brasileño en Japón.

El Tomoscopio de Mimbre le hizo un hueco a la artista en un episodio concreto de la novela, queriendo reforzar el puente de la historia entre ambos países y reiterando el carácter cosmopolita de esos lugares. Es por eso que una brasileña de origen japonés les canta en italiano el famoso tema de la película de Billy Wilder “Avanti! (¿Qué ocurrió entre tu padre y mi madre?)” titulado Senza Fine. ¡Disfruten del tema!