Fútbol en Tánger; el campo del Marshan

Estadio Marchan

Testigo de grandes tardes futbolísticas.

El Tomoscopio de Mimbre rescata, de uno de sus espejos, un retazo de ese Tánger de antaño constituido por el fútbol. Y hablar del deporte rey en esta localidad, es hablar también del campo del Marshan. No obstante, difícil olvidar equipos como el Unión Deportiva España, con gran número de jugadores españoles entre sus filas.

Con la nueva imagen que el gobernador de Tánger (Wali de Tánger) pretende proyectar al mundo, el recinto del Marshan ha dejado paso al nuevo Grand Stade de Tánger. Una instalación preparada para albergar 45.000 espectadores y con todos los requisitos FIFA para disputar partidos internacionales.

El Atlético de Madrid, equipo intratable esta temporada, tiene un vínculo añejo con esta tierra. No hay más que rescatar de la memoria de nuestros mayores aquel 9-1  que en 1941 recibiera el equipo local por parte de los colchoneros. Tradición retomada en los últimos años que ha deparado incluso la disputa de un partido entre los equipos femeninos de ambas escuadras hace cosa de un año, como se ve en esta imagen.

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Ramón Gaya, cuando un poema surge del pincel

Un artista singular

Un artista de la eterna búsqueda

El Tomoscopio de Mimbre rinde homenaje a un grande: Ramón Gaya. Sobre todo por la manera en que supo entender e incorporar a su acervo artístico la pintura oriental. A su vez, la novela no perdió la oportunidad de destacar su amistad con otra grande, en este caso del pensamiento: María Zambrano.

Ramón Gaya ha recibido calificativos entre otros como el de “pintor poético”, probablemente porque tenía el talento para pintar el alma, cosa sólo al alcance de esos elegidos para artistas de la intimidad. Este blog es magnífico para conocer su arte.

Imbuido por una corriente que R.H. Blyth plasmó en una frase antológica: “El haiku es un dedo señalando a la luna. Si el dedo está enjoyado, no vemos a dónde señala“, esta influencia no surgió en Ramón Gaya de la nada. Fue a partir de su estancia en ese exilio mexicano, que entró en contacto con poetas como Octavio Paz, Juan José Tablada y Xavier Villaurrutia, lo que permite comprender ese periodo pictórico del autor con esos rasgos zen, plasmados a través de imágenes de colores y luces pálidas producto de los guaches o pasteles empleados.

Contemplen el original de Hiroshige y la versión que realizó de este cuadro Ramón Gaya rebautizado por él como “La Tormenta”:

Original La_tormenta_Gaya

Plaza Covent Garden: la música de los callejetas

Plaza Covent Garden

Una plaza muy divertida de Londres

El Tomoscopio de Mimbre quiso homenajear a todos aquellos músicos callejeros de cualquier ciudad del mundo que bien sea por su calidad o por su desparpajo consiguen alegrar el día a los transeúntes que por ellas desfilan.

Hay un capítulo de la novela en el que el protagonista tiene un encuentro con los Sherrybites en la plaza Covent Garden de Londres. Éstos resultan ser unos gitanos oriundos de Borboreo que protagonizan una escena de lo más divertida.

Por cierto, si desconocen el significado de Borboreo lo podrán encontrar en el libro. No se pierdan ese capítulo.

Yakolev 42: ¡qué vergüenza!

¡Un suceso que no debió ocurrir jamás!

¡Un suceso que no debió ocurrir jamás!

Un 26 de Mayo de 2003 los medios de comunicación españoles dieron cuenta de la triste noticia de un accidente aéreo en el que perdieron la vida sesenta y dos militares junto con la tripulación del ahora famoso YAK-42.

Pero fue poco el tiempo que transcurrió hasta que algunos familiares de estos soldados denunciaron las condiciones en que se venían operando los vuelos que transportaban tropas a destinos asiáticos como Afganistán.

Lo que no llegaron a imaginar estas personas fueron las ganas que tenía el entonces ministro de Defensa, Federico Trillo, de dar carpetazo a este asunto para evitar que la “onda expansiva” dejara al aire las vergüenzas de una pésima gestión así como de la desconsideración con la que se trataba a estas tropas. Tan así que se dio orden de agrupar los restos desparramados por aquella ladera a la mayor celeridad.

Y entonces llegó la ignominia. Cuando algunos familiares, oliéndose la tostada, pidieron pruebas de ADN antes de recepcionar los restos para su posterior entierro, se descubrió el pastel: el reparto de restos en las cajas se había realizado de forma aleatoria. En un primer momento el ministerio lo negó tajantamente, presionando para que las pruebas de ADN no se llevaran a cabo. Y cuando la evidencia les empezó a comer los pies, tuvieron la desfachatez de culpar a los forenses turcos de la “lamentable confusión”.

Este hecho, vergonzoso donde los haya para un gobierno democrático, fue recogido en un momento de la novela El Tomoscopio de Mimbre que transcurre en Estambul. ¿Quieren saber por qué? En las páginas de la novela está.

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Hemingway y la cesta-punta

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El escritor de “Fiesta”

A nadie se le escapa la importancia que tuvo Ernest Hemingway de cara a posicionar en el mapa a la ciudad de Pamplona al contar sus experiencias por escrito acerca de los San fermines. No hay que más que comprobar la de visitantes norteamericanos que cada año se planta en la capital navarra para dar rienda suelta a su espíritu aventurero ante los toros (o ante el vino).

Más desconocida para el gran público fue su afición al deporte de la cesta-punta  del que declaró ser su deporte predilecto. Las canchas cubanas de Jai Alai fueron testigo durante años cómo disfrutaba con el juego de las estrellas puntistas del momento. Y del dinero que se dejaba tanto en apuestas como en los daiquirís que posteriormente se tomaba con los jugadores en el afamado Floridita de La Habana.

Lástima que sus incipientes problemas de Alzheimer, al margen de otros males incluidos el alcoholismo le empujaran a buscar una solución de plomo en bala a su vida. El Tomoscopio de Mimbre se congratula de que al menos en esta foto se le pueda ver en plenitud con una cesta enguantada.

Hemingway y la cesta-punta

Naftalina

Naftalina

¡No sólo pone a raya a los bichos!

¿Quién de los que vamos rondando ya a la cincuentena no recuerda la odora bofetada que se producía al abrir ciertos armarios de casa? Las culpables no eran otras que unas bolitas que las mamás tenían costumbre de almacenar en los rincones de esos armarios, baúles o demás. Todo para preservar de las hambrientas polillas la ropa que requería menos trasiego.

En una ocasión alguien me contó sobre los efectos devastadores que unas cuantas bolitas de naftol (dicloro de benzeno), que es como lo denominan los químicos, podían producir en determinados seres vivos que no eran los habituales que rondaban por casa. Si alguien está interesado en descubrir el porqué de la presencia de la naftalina en El Tomoscopio de Mimbre no tiene más que acudir a la lectura de sus páginas. ¡No desprende olor, lo aseguro!

Alfredo Bryce Echenique: un peruano del mundo

Alfredo Bryce Echenique

Su vida contada es su mejor novela

Debo reconocer que no es un literato con el que yo me haya volcado a fondo en su obra. Pero son de esos personajes cuya biografía y leyendas eclipsan cualquier relato que pueda surgir de su estilográfica.

Este peruano de familia acomodada que desde pronto sintió que su mundo necesitaba una buena dosis de viajes, para conocer lugares y gentes, recaló en no pocos países de Europa. Donde más se le recuerda es en París, en su época de profesor de La Sorbona, en la que protagonizó episodios delirantes como consecuencia de su prolongada crisis de insomnio que lo llevó a tener que pasar algún tiempo en el hospital.

Aunque sus correrías en España no fueron menores en intensidad, ni mucho menos. Existe prácticamente un anecdotario, las más de las veces real y el resto de ellas adobadas por la imaginación de su entorno, que dan a este hombre una dimensión digna de ser recogida en El Tomoscopio de Mimbre.

¡Salud caballero, aunque no haga usted mucho por ella!