Trading: poco de veraz, mucho de voraz

espuma

¡Ponlo a guardar la casa y verás!

Si el mundo del trading había conseguido que las finanzas de todos fuesen cada vez más inestables, desde la incorporación de los robots (programas de ordenador diseñados para reaccionar en décimas de segundo a los vaivenes del mercado) la operativa de los traders ha adquirido velocidades de vértigo.

Y ya se sabe que cuando se bate rápido, una simple clara de huevo adquiere mucho volumen aunque escasa consistencia. Es poco más o menos el efecto que el trading provoca en la economía mundial, traspasando así la resaca de dicho vértigo, finalmente, a la economía de las personas.

Un gran impulsor de este tipo de actuaciones es la City de Londres, de la que se ha hecho referencia antes en este blog. Por eso no debe ser casualidad que el gobierno británico se haya puesto manos a la obra montado un doctorado en Finanzas Computacionales (el UK PhD Centre for Financial Computing and Analytics).

¡Por muy bonito que parezca, como en la imagen, no deja de ser espuma!

El Jardín Japonés de Buenos Aires

jardin japonés

Imponente espacio de Japón en Argentina

Es cierto que no es el único en su género allende las fronteras del país nipón. Pero este enclave situado en la capital argentina luce por su particular belleza y quietud, haciéndolo acreedor a la consideración de estar entre los tres mejores del mundo.

Su elección no fue casual para El Tomoscopio de Mimbre ya que permitía engarzar dos líneas de la trama hasta ese momento transitando en paralelo. Además de dedicar un reconocimiento al autor del mejor libro, en mi opinión, sobre el juego de Go en lengua castellana: Hilario Fernández Long.

El episodio que transcurre en este imponente marco es uno de los momentos más intensos de la novela por los sentimientos y recuerdos que se producen en tan corto espacio de tiempo. ¡Lectura imprescindible e inmediata!

jardín japones

La zarzuela y los pelotaris

Zarzuela La Bruja

¡Bonito cartel de la época!

Una de las delicias de profundizar en ciertas lecturas son las sorpresas que uno se acaba llevando. La última ha sido conocer cómo una zarzuela titulada La Bruja, y estrenada en Madrid en el Teatro de la Zarzuela el 10 de diciembre de 1887, recoge en su segundo acto el popularmente llamado Coro de los pelotaris.

Y es curioso aterrizar sobre un artículo publicado en 1909 en La Correspondencia de España por el periodista Rafael Solís en el que puede leerse:

“Aquí, en Madrid, después de instrumentado por Chapí en un número originalísimo de La Bruja, el juego de la pelota entró de lleno en las aficiones y gustos del público allá por el año 1890. Fue una verdadera invasión de pelotas, de peloteras, de apuestas y tongos, que ocasionaron la ruina de mucha gente…”.

¡Qué casualidad! Algo parecido a lo preconizado en El Tomoscopio de Mimbre sobre la economía especulativa que nos ha traído hasta donde estamos y que bien puede leerse en el capítulo que tiene su desarrollo en Londres.

Ateneo Grand Splendid…

Ateneo Grand Splendid

Panorámica espectacular de esta singular librería

Un buen amante de los libros suele tener debilidad por las librerías. Sin embargo, debilidad es poco para rendirse ante la librería más espectacular de Buenos Aires y una de las estéticamente más admiradas del mundo.

Este antiguo teatro pasó por multitud de vicisitudes hasta que en el año 2000 lo convirtieron en el templo de las palabras en papel que es hoy. Su arquitectura ha sido exquisitamente conservada aunque a la vista está que adaptada para la función que desempeña y a los tiempos que corren.

¡Su incorporación a El Tomoscopio de Mimbre se volvió ineludible!

La cesta-punta en los Juegos Olímpicos

Moneda Barcelona'92

Moneda conmemorativa de la Olimpiada Barcelona’92

Sí, sí. La cesta-punta ha sido, aunque de forma intermitente, deporte olímpico. Concretamente cuatro veces. En la primera, los Juegos de París 1900 formando parte con todos los honores del programa oficial.

Ya los otros tres, los Juegos de París 1924, los Juegos de México 1968 y los Juegos de Barcelona 1992 el deporte de la pelota vasca participó en calidad de deporte de exhibición, por lo que no tuvieron repercusión alguna en el medallero.

La novela El Tomoscopio de Mimbre situó uno de sus pasajes más determinantes ese 4 de Agosto de 1992, noche gloriosa en la que la pareja española Konpa y Atain se alzó con la medalla de oro en la modalidad de cesta-punta.

Por cierto, aquí les presento a los campeones de aquella primera edición celebrada en Neully, Francisco Villota (también a la izquierda) y José de Amézola:

Villota

Machín y el cementerio de San Fernando

antonio machín

¡Machín es-tatuado en Sevilla!

¡Estás más acabado que las maracas de Machín!, reza el dicho castizo.Lo bueno de ello es que las maracas se pueden reponer. Porque en lo tocante al maestro muchos de sus seguidores lo tenemos siempre de voz presente. Hasta el punto de aparecer en las páginas de El Tomoscopio de Mimbre como y cuando uno menos se los espera.

¡Toda una vida!, la de este cubano que tras un periplo por varios países, aterrizó en la tierra de su padre, España. Precedido ya de fama en su Cuba natal, sería el primer cantante negro en actuar en el exclusivo y excluyente (por no decir racista) Casino Nacional de La Habana.

Pero fue en Sevilla donde acabó recalando, formando una familia y finalmente descansando para siempre. Tal y como se muestra en la imagen de abajo, desde 1978, cada cuatro de Agosto se celebra en el cementerio San Fernando de la capital hispalense, una reunión de amigos del son, y también del ron porque negarlo, en la que tras los cantos se acaba vertiendo una botella del licor caribeño sobre la tumba del genio.

Esta misma tarde, cuando nuevamente esté bajando Celedón sobre la plaza de la Virgen Blanca de Vitoria, algún “machinero” dejará escapar de sus labios aquello de “…aunque la virgen sea blanca, píntame angelitos negros…”.

 

Antonio Machín

Orson Welles y la cesta-punta

¡Menudo artista!

¡Menudo artista!

Este polifacético y versátil artista norteamericano dio muestras de sus dotes desde muy joven, encumbrándose con aquel simulado episodio radiofónico de La Guerra de los Mundos en 1938. Éxito que le daría la oportunidad de firmar con la cinematográfica RKO la realización de una serie de películas, de las que sólo pudo rodar tres años después su obra maestra titulada Ciudadano Kane. ¡De nuevo pelotazo, claro! A partir de ahí, las secuelas de la II Guerra Mundial trajeron a EEUU una ola de anticomunismo aventada por un senador de triste recuerdo llamado Joseph McCarthy, que no dudó en señalar a Welles como sospechoso de serlo.

Eso lo llevó a desplazarse a Europa para buscarse la vida que en su país se le había complicado en lo laboral. Y España fue donde mejor encajaron algunas de sus aficiones. Desde entonces estuvo obsesionado con filmar la universal obra de Cervantes, don Quijote de la Mancha. Pero también se enamoró de la tauromaquia así como de la cesta-punta. Tan es así que en su película Sed de mal dejó una pincelada de su afición a este deporte, corroborada por la imagen de portada.

Curiosidad a partir del segundo 45:

Crab & Beer Festival Baltimore

Crab Beer Baltimore

Para perder el sentido. ¡Pobre Pau!

Uno de los pasajes de El Tomoscopio de Mimbre quiso situar en Baltimore al entonces joven Pau Fortell (Ulrich Wessling) en una etapa posterior a la universidad, estrenándose en su primer trabajo. Ciudad norteamericana que también fue escenario de grandes veladas de cesta-punta, hoy venida a muy menos como en el resto del mundo.

Para ello el autor ambientó un escenario como el Crab & Beer Festival tan reputado en la localidad por tamaña degustación de este sabroso crustáceo durante unos días. Eso sí, bien acompañado de abundante cerveza.

Momento importante de la novela al determinar, y de qué manera, el futuro del personaje del informático que acompaña al protagonista. ¡No se lo pierdan!

Tentaciones de un más allá de andar por casa

Religiosas de chocolate

¡Divinidad pagana!

Hay sabores míticos de una infancia que lo acompañan a uno toda la vida. En mi caso, mi rito iniciático comenzó en la mágica pastelería de Madame Porte en Tánger y el dulce en cuestión es el que pueden degustar con la vista aquí a la izquierda.

Este “pastelito” de nombre religiosa (más bien monja) es uno de los clásicos de la repostería francesa, elaborado básicamente con pasta choux (la de los profiteroles, vamos) y crema pastelera (de chocolate o café, normalmente).

La patente de su puesta en el mundo se atribuye al literariamente famoso Café Frascati de París, allá por 1856, regentado por un heladero napolitano en esas fechas.

Tanta huella dejó en mí este pastel, que se ha convertido en una costumbre al poner pie en territorio francés comprar el semanario Le Canard enchaîné y una de estas dulcicadezas.

Eso sí; el signo de los tiempos ha permitido a nuevas generaciones de reposteros echar a volar su imaginación para crear nuevas variaciones sobre el mismo tema.

 

religiosas

Cafiaspirina: lo toman los pelotaris

Cafiaspirina

¡Qué antigüedad!

No es la primera vez que trato de hacer entender a los lectores de El Tomoscopio de Mimbre que el deporte de la cesta-punta gozaba hace años de una popularidad y seguimiento inimaginable en nuestros días. Si me aceptan el símil, como el fútbol hasta hace unos años. Porque lo del fútbol, últimamente, ya ha adquirido tintes de proporciones insanas.

Una muestra más de esta gran presencia la constituye el hecho de que fuese protagonista de anuncios publicitarios de lo más variopinto. Dos de ellos recientes, el de Loewe y Carte Noire, coronan una lista que hunde sus raíces en un pasado nada cercano. Y no sólo en España.

Este “comercial” recuperado de los años 30 del siglo XX testimonia la imagen de “primo de Zumosol” atribuida a estos deportistas.

Cafiaspirina