Los sucesos de La Cantuta

La Cantuta

Para que no se olvide, que también es cuna de buen Magisterio.

La ciudad de Lima tiene no pocas historias sombrías que el tiempo y la política del momento se encargó de ir acallando. Una de ellas, bastante tétrica por cierto, tuvo lugar en la universidad radicada en el barrio de La Cantuta en el mes de Julio de 1992.

Bajo la presidencia del ínclito Alberto Fujimori, de raíces japonesas como muchos habitantes peruanos, y con la ayuda del a la postre macabro jefe de la Inteligencia, Vladimiro Montesinos, urdió una de las operaciones más sangrientas contra un grupo de profesores y alumnos de aquella universidad. Con la excusa de que el grupo terrorista Sendero Luminoso estaba extendiéndose por algunos campus estudiantiles, a la vista de las protestas que se producían en ese tiempo, emprendió un asalto protagonizado por el grupo Colina que acabó con varios muertos y heridos.

Gracias al valor de ciertas personas, jugándose la vida, se consiguió que este suceso no cayera en el olvido ni oficial ni popular. Desde El Tomoscopio de Mimbre se ha querido contribuir a este fin.

Minas de Jerada

Las minas de Jerada

Las minas de Jerada siguen ilegalmente activas

Situadas al sur de Oujda, en la prolongación de la cordillera marroquí del Atlas hacia el Este, bajo los montes que dieron nombre a una ciudad fundada en 1927 por los franceses al descubrir importantes cantidades de carbón, se encuentran las minas de Jerada.

No muy lejos de la frontera argelina, por esta comarca pasaba un tren minero que comunicaba el puerto de Ghazauet en aquel país con las zonas mineras de Jerada y Bouarfa, a este lado de Marruecos. El Tomoscopio de Mimbre sitúa una escena de la novela en este curioso lugar. ¡Descúbrela!

Hoy, esta zona de antiguas minas de carbón, plomo y zinc, se encuentra abandonada en teoría. Aunque, como desvela dramáticamente el siguiente documental, hay quienes siguen sacando algún partido a la miseria humana.

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El que avisa no es Trader…

Trader

Cuando la ética viaja en tercera clase

Todo el que cursó el bachillerato en su día, se volvió un día para casa con aquel lema del despotismo ilustrado que rezaba: “Todo para el pueblo pero sin el pueblo”.

La progresiva conquista de parcelas democráticas buscó arrinconar este tipo de planteamientos y empoderar cada vez más a las personas para influir en las decisiones del conjunto.

Aunque por el discurrir de los acontecimientos, la parcela que más influencia tiene actualmente en la vida de cualquier ciudadano de una sociedad capitalista no es otra que la economía. Y es ahí donde quedan aún “despotismos iluminados” por combatir como el que los traders se han fabricado a través del apalancamiento: “Todo por el euro pero sin el euro”.

El Tomoscopio de Mimbre quiere contribuir a desvelar estos “tejemanejes”, cuyos “futuros financieros” acaban llevándose por delante tantos futuros personales.

Brahim: el templo de los bocadillos

Brahim

La última vez que estuvimos ahí

A tres minutos andando por el mismo lado de la acera de donde se encontraban los Almacenes México, un turista de visita en Tánger pasaría ante una tienda que, simplemente, vende bocadillos. Otro, más avispado, dejaría sus ojos tres segundos más en la cola de gente que suele congregarse ante el mostrador del local.

En cambio, para un tangerino la tienda de bocadillos de Brahim siempre fue más que eso. Y lo sigue siendo hoy, después de más de cincuenta años abierta al público. En cualquier lugar del mundo, estaría franquiciado y extendido hasta límites insospechados.

La mecánica era fácil: meter en un trozo de pan francés la combinación de ingredientes más apetecible a la vista del cliente. Aunque el bocadillo cañón era el de mayonesa con zanahoria triturada, rodajas de tomate, cebolla, aceitunas, atún, pepinillos y alcaparras. Algunos incluso pedían acompañarlo con unas patatas fritas. ¿Su gran secreto? Todo recién hecho.

Si van a Tánger y se lo pierden, ¡imperdonable! El Tomoscopio de Mimbre no quiso dejar de mencionarlo.

La mítica Librairie des Colonnes en Tánger

Librairie des Colonnes

Así recordamos los tangerinos esta librería

Cuando se habla de Tánger desde la óptica cultural, se alude mucho a los escritores, pintores y actores que allí vivieron más o menos tiempo.

Pero la cultura, en el caso de Tánger las culturas, iban más allá de esos círculos de la intelectualidad reconocida. Y uno de esos focos de la ciudad que conseguía elevar la cultura de las personas tenía el nombre de “Librairie des Colonnes”, en un magnífico emplazamiento como es el 54 del Boulevard Pasteur.

No destacaba precisamente por ser una gran librería en cuanto a extensión en metros, pero sí en cuanto a fondo editorial en varias lenguas y siempre con lo más granado de la literatura del momento. Pero lo mejor lo mejor, la sabia atención de la familia Gerodi hasta 1974 y de la señorita Muyal hasta 1999.

Tras unos años de lento decaimiento por una inadecuada gestión, no ha sido hasta el año 2010, que el francés Pierre Bergé decidió adquirirla para acometer una reforma en toda regla que le retornará su prestigio de antaño.

¡El Tomoscopio de Mimbre no pudo olvidarse de ella!

925

Nueve a cinco

Habrá que conservarlo como una reliquia

Si es que no hay nada como el bilingüismo y la movilidad laboral, que diría la ministra Bañez. Algunos de nuestros jóvenes emigrantes, los más afortunados, se encuentran con un horario de lo más peculiar al enrolarse en una empresa: 925. Para entendernos, nine to five, o dicho en castellano, de nueve a cinco.

Hay que reconocer que ahí se incluye la media hora larga para comer. Tiempo más que de sobra cuando a eso de las 12:30 horas, lo habitual es meterle al cuerpo un triste sándwich. Parecido al horario de Sara en El Tomoscopio de Mimbre.

Ahora que en España se está abriendo el debate sobre la normalización de horarios convendría conocer lo que se hace en otras partes y también en la nuestra, que no es plan de cambiar por cambiar. Pero ante todo, por favor, que nos devuelvan al huso horario prefranquista. ¡Al final era Canarias la que llevaba bien el paso y no todos los demás!

Para esto del 925, me sigo quedando con Dolly Parton.

 

 

Una de buñuelos…

Buñuelo marroquí

Esto son los soberbios sfench

Miércoles recién levantado de la cama. Casa de mi abuela Isabel en Tánger. Principio de los años setenta. Día sin clase en el colegio, como todos los miércoles en la escuela francesa Dufour. Y el olor, siempre el olor a sfench. Aicha había llegado a la casa, portando en su mano la tirilla de esparto que ensartaba por su agujero a esa colección de buñuelos de masa parecida a la de los churros. Y es que mi abuela, como buena algecireña, hacía del rico churro una patria.

En las ocasiones en que volvimos a Tánger, mi padre y yo hacíamos lo indecible para encontrar un local donde los vendieran y poder degustar una vez más uno de aquellos sabores que conformaron nuestra memoria tangerina.

¡Un aliciente más para visitar Tánger, señores!

Al Chirifú, ¡afú, afú!

Chirifú

El Chirifú: una moneda de peso.

Con motivo de un proyecto educativo Comenius que el centro SAFA-Ntra. Sra. de los Reyes de Sevilla, allá por 1996, nos encomendó coordinar a mi compañero de Departamento Prudencio Ruiz y a mí, tuvimos que realizar sendos viajes a Inglaterra y Francia.

Sin el euro todavía entre nosotros, el cambio de moneda estaba a la orden del día. A la manera de Prudencio, surgió al poco de poner pie en tierra francesa la perla: el Chirifú. Era su palabra para denominar a la moneda del país en visita. La explicación vino rauda tras la pregunta: “en las plataformas de petróleo donde trabajé, cada una en un país y con trabajadores de tantas nacionalidades, establecimos este nombre de referencia que nos permitiera convertir nuestro dinero a moneda local”.

El Tomoscopio de Mimbre no pudo olvidarse de este detalle al introducir el personaje del perito de minas de Úbeda y de paso felicitarle hoy por su santo.

La isla misteriosa

polinisla

¡Flor o mala hierba del océano!

Que El Tomoscopio de Mimbre es gran fan de la obra de Julio Verne, no queda duda tras leer la novela o algunas de las entradas dedicadas al maestro del relato. Pero no es al que tituló así al que hoy vamos a hacer referencia.

En un reciente artículo publicado en El Mundo, se hacía mención a un proyecto en los que andan enredando unos cuantos cerebros norteamericanos capitaneados por el matemático e ingeniero informático, Patri Friedman y Peter Thiel, que es el que ha empezado poniendo el capital inicial para ello.

El hecho de que uno de ellos sea nieto de Milton Friedman, no arregla mucho su tarjeta de presentación porque como ya se advirtió al hablar sobre las islas flotantes de los Uros, ¡criaturas inocentes!, ya se estaban ideando otros proyectos que permitieran islas flotantes surcando aguas internacionales con el único objetivo de llevar al extremo el concepto de offshore financiero.

¡El tiempo (o el clima) lo dirán!

Echelon: la privacidad evaporada

echelon

Una red invisible a la escucha

Edward Snowden la ha liado parda destapando las vergüenzas de una Administración que, so pretexto de salvaguardar la seguridad de sus ciudadanos, se dedicaba a conocer de éstos lo que las leyes no le permitían.

Aunque realmente la red que Snowden ha puesto bajo el foco es la denominada PRISM, una de sus antecesoras fue ECHELON, motivo de esta entrada. Negada y mil veces negada su existencia por el gobierno de EEUU, su creador, la valentía de ciertas personas junto con algún medio de comunicación lograron, poco a poco, sacar a la luz un caso que en cualquier democracia de manual hubiera supuesto la caída de una Administración. En realidad, le cambiaron el nombre y mejoraron sus capacidades. Hasta que llegó Snowden y los dejó en bragas.

El Tomoscopio de Mimbre desde un principio entendió el interés de contar esta tropelía, a su manera claro. Muy interesante la charla, en la distancia, ofrecida recientemente por Edward Snowden al mundo: