ADAlid de las mujeres tecnólogas: Regina Llopis

llopis premio ada

¡Y usted, sin duda, es brillante!

El Tomoscopio de Mimbre siempre se alegra del reconocimiento a las personas que dan prestigio al saber, pensamiento y cultura de nuestra sociedad. A lo largo de este blog, se han realizado no pocas reseñas sobre estos casos. Pero el de hoy es especial. Regina Llopis aparece citada brevemente en un momento de la novela como referencia para calibrar el origen de los brutales conocimientos del hacker barcelonés Pau Fortell en materia de algoritmos genéticos. Es más, este blog tiene una entrada anterior en la que se glosa puntualmente los méritos de esta mujer.

Pues sigue incrementando su vasto armario de reconocimientos al atesorar el prestigioso Premio Ada Byron a la Mujer Tecnóloga 2017, otorgado por la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Deusto. Porque soy muy fan y porque responde perfectamente al lema del premio: “Porque existen MUCHAS MUJERES BRILLANTES en INFORMÁTICA”, ¡enhorabuena Dra. Llopis!

En esta entrada del blog de Euskadi Tecnología más detalles.

También los pelotaris manomanistas eran personajes

AtanoIII

Atano III: la leyenda

En reseñas anteriores de este mismo blog, se ha tratado de poner en valor no sólo el juego de la pelota vasca como deporte sino también la repercusión social que llegó a tener. Y no circunscrito únicamente a Euskadi. Casi todos los continentes acogieron frontones en los que, cierto es, la cesta-punta era la gran estrella.

Sin embargo, la modalidad de mano también tuvo su eco. Eso sí, más restringido a las fronteras españolas pero con algunas estrellas de renombre como la que hoy nos ocupa: Atano III. El de Azcoitia, que debutó en la mano como tantos en el santuario de Eibar, a principios de los años veinte de igual siglo, vino a revolucionar un juego en el que hasta entonces imperaba la “ley del más fuerte”. El estilo que Mariano Juaristi incorporó a este deporte contaba con el reflejo felino y pies de rapidez inusual, acabaron encumbrando a este “delgaducho” a la categoría de mito en su época.

Un magnífico artículo que ilustra la dimensión social del personaje fue escrito hace un par de meses por Mónica Arrizabalaga en el ABC. De imprescindible lectura que espero disfruten.

El barrio del Mellah en Fez

Mellah

Estampa costumbrista de este singular barrio

En la localidad marroquí de Fez existe un barrio, con más de un milenio de Historia, que desde sus inicios fue lugar de residencia y comercio de la comunidad judía. Bajo mandato de Abd al-Rahman III y de su mano derecha política Hasday Ben Saprut, se potenció aún más su papel como lugar de paso del oro proveniente de los países subsaharianos hacia la península ibérica.

Tanto que se habla hoy en día de emprendedores, El Tomoscopio de Mimbre hace un homenaje a este singular barrio a través de la figura de Fernando Tolón Ortolachipe. El único no judío que montó su tienda de telas y confección en dicho barrio y cuya vida, condicionada por la guerra civil española y la segunda mundial, deparó alguna que otra aventura que se recoge en el libro.

La cesta-punta en el aula.

Jai Alai en la aula

Aprender con la cesta-punta

En mi condición de profesor es fácil comprender el vuelco que me dieron los ojos cuando me topé con esta actividad escolar propuesta por Douglas Wolfe a sus alumnos.

Dejo aquí esta Webquest por si algún docente de alumnos de secundaria quiere realizar una actividad de bilingüismo tomando como referencia la cesta-punta.

¡Menudo subidón!

Es oro todo lo que reluce, pero no todo debe relucir.

viñeta

Algunos chistes no tienen gracia

Al igual que ocurre con la inmigración que desembarca en las costas españolas vía patera, que luego no resulta ser ni el 10% de la que nos “visita” al cabo del año, con los dineros despistados en el mundo viene a pasar, a veces, lo mismo.

Grandes nombres de países y regiones surgen en nuestra mente al escuchar hablar de paraísos fiscales. Pues a esos hay que sumar los desconocidos y los disimulados. Entre estos últimos, el mayor de todos: la City. Con estatuto propio y hasta enclaves donde el ayuntamiento de Londres no tiene poder alguno, esta isla del Tesoro se ha convertido en el mayor fabricante de dinero a partir de dinero y, puestos a dar servicios, enjuagadero del mismo.

Sería necesario todo un tratado, que excedería la longitud de estas entradas de blog, para hacerse una mínima idea del peculiar entramado que reporta cada año a las arcas británicas buena parte de sus ingresos.

¿Adoptar el euro los británicos? Espérenlos sentados. ¿Quién se atreve a desmontar el chiringuito? El Tomoscopio de Mimbre no quiso olvidar esta circunstancia.

Abd al-Rahman III y el Txakolí

Abd al-Rahman III

El Califa que gustaba del Txakolí

Existe un vino blanco producido y consumido mayormente en Euskadi de nombre Txakolí. Es una de esas señas de identidad que este pueblo siempre ha llevado a gala pasear por donde ha podido a lo largo del mundo, al igual que el juego de pelota.

Se dice, se comenta, se rumorea que un esporádico  aficionado a este caldo era nada más y nada menos que el califa Abd al-Rahman III, cordobés de nacimiento y orígenes mestizos. Cómo, ¿en el siglo X Txakolí? Pues algún historiador estudioso aboga por ello, aunque este mandatario andalusí no completaba los ocho apellidos vascos, su madre, que sí lo era (a la manera de la época, Reino de Navarra), debió transmitirle ciertas costumbres autóctonas. Es de imaginar que como contrapunto a su afición reconocida por el zumo fresco de granadina, como bien se recoge en El Tomoscopio de Mimbre.

La verdad es que férreamente documentado como tal, se conoce el Txakolí desde el siglo XVI pero yo no pienso perder de vista a ese historiador estudioso que sostiene la tesis del Txakolí milenario.

Donde la prisa cedía el paso a la gula

Pastelería Madame Porte

La pastelería llevada a su máxima expresión

Todo tangerino que haya vivido en la ciudad a partir de mitad del siglo pasado tiene una marca dulce perenne en su memoria. La responsable no fue otra que la mítica Madame Porte cuyo salón de té era la referencia en materia de pasteles, tartas y, aunque pueda extrañar, yogures. De hecho, era signo de cierta relevancia social dar de comer a los bebés un yogur de Porte en cucharilla de plata.

Como niño tangerino que fui, nunca conocí la parte de arriba del mostrador. Menos mal que a través del cristal se divisaba toda aquella variedad de pasteles y bombones a cual más tentador.

Una pena que, hoy en día, de todo aquello, sólo se conserve el nombre. No obstante, en El Tomoscopio de Mimbre se le rinde un modesto homenaje.