Edward Snowden: ¿Hacker o Cracker?

hacker-cracker

¡Qué trabajo cuesta que la gente lo tenga claro!

No es de extrañar que este tema tenga siempre cabida en este blog. A lo largo de la novela El Tomoscopio de Mimbre se visualiza en varios momentos cómo el protagonista ha de adquirir terminales móviles de «usar y tirar». Una práctica habitual cuando una persona no desea ser rastreada por quienes pueden estar interesados en conocer su paradero.

Este tipo de comportamientos que hasta hace un año podía encuadrarse en el marco de fútiles paranoias o carne de guión para una película, ha tenido su refrendo, ¡y más allá!, al conocerse la información que oportunamente filtró Edward Snowden al periódico británico The Guardian.  Esos datos pusieron en evidencia a la Administración Norteamericana que por mil veces venía negando el sistemático y masivo espionaje de datos tanto a enemigos como a aliados. Esto último no muy bien acogido por unos gobiernos supuestamente «amigos».

Se cumplen en estos días tres años de la petición de asilo de Edward Snowden en Rusia para evitar su escarnio integral. Un personaje que quieren que pase a la Historia como el gran traidor de su patria cuando lo que ha conseguido es advertir al mundo sobre la calidad del escrúpulo que gasta el gobierno de los EEUU en esta materia.

Les dejo, a golpe de clic, un magnífico artículo de Enrique Dans ofreciendo su visión al respecto.

El primer santo negro

San Martín de Porres

La generosidad de los milagros siempre para otros; no hay más que verlo.

Por si alguno de los lectores no estaba al tanto, al limeño San Martín de Porres le corresponde tan honroso privilegio católico. La circunstancia de su negrura de piel, producto del «amancebamiento» de un burgalés con una mujer negra eximida de su condición de esclava, no consiguió oscurecer su abnegada y siempre generosa trayectoria clerical. Todo un detalle de modernidad que no quiso pasar por alto El Tomoscopio de Mimbre.

A lo mejor alguno de ustedes conoce de su vida y milagros gracias el cine por una película basada en su vida, titulada Fray Escoba. Y eso que este limeño hubiera dado para más de una por la de relatos que de él se cuentan. No obstante, sus inicios en la vida religiosa vinieron marcados por su carácter ilegítimo, único destino posible reservado a los de su condición para ejercer un oficio de provecho.

Pero tal fue su ejemplo de compromiso con la limpieza, y con los demás, que su carrera dentro de la Iglesia tuvo mayor recorrido y repercusión del esperado. Tan es así que aparte de su reconocimiento como santo, llegó a detentar no pocos patronazgos entre los que destaca, por curioso, el de la Orden de los Caballeros Templarios Escoceses del Perú.

Menos mal que se quedó en santo y no llegó a ángel porque el pintor de este cuadro podía haber variado la opinión de Antonio Machín a la hora de proclamar la inclusión pictórica de Ángelitos Negros en su legendario cantar.

El arte de la extranjería ubicua

Camus

Albert Camus: el hombre rebelde

A lo largo de la vida no es difícil encontrarse con personas cuyas raíces no dieron tiempo a profundizar en tierra alguna debido a las circunstancias. Y más fácil de comprender es ese sentimiento si uno es tangerino de nacimiento y la vida se ha presentado con tintes nómadas.

Algo parecido a lo que le sucede al protagonista de El Tomoscopio de Mimbre, Román Arthés. Hecho que queda evidenciado en un momento del relato cuando éste pierde a su madre, y vivencia cómo sus únicas raíces están vinculadas a un Tánger que ya sólo existe en el recuerdo colectivo de quienes lo habitaron hasta los años ochenta.

Eso propició la mención del libro El extranjero de Albert Camus en el episodio donde Román se presenta en solitario en el tanatorio de Algeciras. Por eso y por otros detalles que ustedes mismos encontrarán, hoy no me he podido resistir a recomendarles una edición magnífica de esta obra de Camus, que cuenta con unas ilustraciones bárbaras y la peculiaridad de haber sido traducida por nuestro gran José Ángel Valente.

albert camus

Project America: Freedom Ship

Freedom Ship

No hay nada como poner el Queen Elizabeth II a la derecha del proyecto

En los años noventa del siglo XX alguna mente emprendedora, y ciertamente sobrada, quiso probar los límites de la ingeniería naval del momento. Total si a base de dinero, talento y esfuerzo Estados Unidos de América acabó situando a un hombre sobre la superficie de la luna, ¿quién dijo miedo?

Y así fue como se pusieron manos a la obra en unos astilleros de Miami para construir el mayor barco crucero jamás visto con su propia pista de aterrizaje para aviones comerciales. Dada la complejidad del envite, buscaron algunas colaboraciones como la empresa que implementaría los motores de tamañas dimensiones. Al final sería una factoría francesa, pero España también intervino a través de la subcontratación de la empresa sevillana conocida actualmente como Ghenova.

Pero no contaron con que un daño colateral del atentado de las Torres Gemelas ralentizara, hasta casi paralizar, las inversiones en su desarrollo. Aunque lo que vino a poner la puntilla a este faraónico proyecto no fue otro que el Katrina. Este huracán que azotó a la costa floridana durante varios días se llevó por delante el astillero de Miami, barco incluido. Esta anécdota quedó recogida en El Tomoscopio de Mimbre en un momento curioso del relato.

Si después de alucinar con la magnitud del proyecto quieren saber más cosas de él, como que ha vuelto a cobrar vida en 2013, el diario Clarín se lo cuenta. ¡Todo es posible un 4 de Julio en EEUU!

Freedon Ship 2

Markina: la universidad de la cesta-punta

forntón markina

La factoría de puntistas más reputada de la Historia

En el día de hoy toca ponerse de pie, y en posición de máxima solemnidad, porque El Tomoscopio de Mimbre se honra en presentar al mayor vivero de jugadores de cesta-punta ubicado en Euskadi. Se trata de la localidad bizkaitarra de Markina que ha tenido a gala desde finales del siglo XIX producir, tanto en cantidad como en calidad, jugadores de cesta-punta para el mundo.

Son multitud las anécdotas que pueblan mi cabeza por aquellos relatos de mi abuelo Joaquín sobre sus peripecias en esta localidad. La primera que conocí fue cómo en su temprana juventud de 1922 cubría a pie, monte a través, la distancia entre Eibar y Markina para ir a entrenar a diario. Con su consiguiente vuelta, claro. Para después arrimar el hombro en el negocio familiar de cañones de escopeta, sólo faltaría. Ello dio para fabricar varios pasajes que pueden leerse en la novela.

¡Este sí que iba para maestro armero!, sobre todo cuando armaba el brazo para amartillar la pared con la pelota.

ETDM y los hermanos Wessling

uliypablo

Uli y Pablo Wessling: y tuvimos hacker.

Siempre es una gozada visitar Barcelona. Como ya se mencionó en una entrada anterior, un motivo fue poder compartir con los miembros de Pilotarien Batzarra su simpática asamblea anual hace unos años. Aunque también, sigue siendo una alegría reunirme de nuevo con mis primos Pablo y Uli. De apellido Wessling, sí.

Ahora los lectores de El Tomoscopio de Mimbre tienen la clave definitiva para entender la procedencia de la doble identidad soportada por el hacker coprotagonista de la novela.

Como puede observarse en la imagen de abajo (con su abuela Armanda), hay uno que todavía no estaba en el mundo cuando se escribió esta historia: Teo. El pequeñín es la última incorporación a la familia, hijo de Uli. Y de Ainhoa, una señorita que vuela con alguna asiduidad a Estambul, como bien quedó reseñado en el libro.

teo

Chuetas: de Baleares, sí

Familia Chueta

No dejaron que el olvido los devorara

Una de las mayores gozadas en esta vida es acceder a las infinitas historias y conocimiento que un libro pone a disposición de las personas. Otra de ellas es hacerlo cuando viajas.

Hace unos años tuve la oportunidad de acercarme por segunda vez a la ciudad de Ávila. En esa ocasión un paseo reposado por sus calles me condujo hasta una pequeña librería, regentada por un librero. Y hago hincapié en la aparente redundancia porque no siempre es así.

Este hombre, de trato afable, me hizo partícipe de una novedad editorial perteneciente al profesor José Jiménez Lozano y cuyo título rezaba Sobre Judíos, Moriscos y Conversos. Gracias a ese libro accedí a un conocimiento de grano fino sobre la deriva que tomó la Historia para aquellos residentes judíos en las Islas Baleares, una vez decretada su expulsión del país en 1492. Pactos incumplidos, denuncias falsas, persecuciones y, cómo no, autos de fe. Además de etiquetar como chuetas a aquellos que abrazaban la fe católica para evitar lo que consideraban males mayores para su devenir.

Fue curioso comprobar el verano pasado en Palma de Mallorca, como todavía hoy perviven ciertos apellidos chuetas en comercios y placas por las calles. Por eso en El Tomoscopio de Mimbre se quiso tener un afectuoso recuerdo para esta comunidad hoy integrada sin discriminaciones en esas bellas islas.

chuetas

Democracia Corinthiana

Camiseta Democracia Corinthiana

La camiseta de un carismático jugador

Hubo una época en Brasil, no tan lejana en el tiempo, en la que los militares mandaban mucho y no tenían mayor recato en emplear la violencia en sus formas más expeditivas ante cualquier brote de contestación popular.

Por esas mismas fechas, destacaba en Sao Paulo un club de fútbol como el Corinthians, capitaneado por el mítico Sócrates Sampaio de Souza, que también nació en Belén y aparte de las barbas tuvo el valor de plantar cara al statu quo represivo del momento. ¿Les suena la historia? Pues si el otro sanaba a los enfermos, Sócrates se sacó la carrera de médico.

Con el respaldo de una plantilla de jugadores muy comprometida con la realidad social que vivía el país, lideraron el movimiento Democracia Corinthiana que puso en más de un aprieto a las autoridades locales.

Aprovechando el desarrollo de la Eurocopa de Francia, El Tomoscopio de Mimbre quiere honrar en la figura del «doctor Sócrates» a todos aquellos que con su compromiso allanaron el camino para que una democracia en Brasil fuera posible. Al menos algo.

Quede aquí reseña de cómo homenajearon al jugador el día de su temprano fallecimiento.

Ricardo Zamora y la cesta-punta

ricardo zamora

¡Mira por donde no era una batallita del abuelo!

En ocasiones mi abuelo Joaquín destapaba el frasco de las esencias, escapando por su boca alguna que otra anécdota de su trayectoria como pelotari. La que hoy me viene a la memoria es una en la que me contaba cómo Ricardo Zamora, el mítico portero de la selección española de fútbol, y por aquel entonces enrolado en las filas del Español de Barcelona, se acercaba de vez en cuando al frontón donde entrenaba mi abuelo para dar unos cestazos contra la pared junto a ellos.

Debo reconocer que no siempre daba máxima credibilidad a esos relatos aunque me divertía mucho escuchándolos. La sorpresa me la llevé un día que llegó hasta mí una fotografía de la época en la que el guardameta aparecía con una cesta enfundada en su mano derecha.

Se ve que el tiempo del selfie aún no había llegado, si no estoy convencido de que hoy podría ofrecerles una instantánea de mi abuelo junto a esa gloria futbolística y se hubiera dado cuenta de ello en El Tomoscopio de Mimbre.

El patrón alado de Venecia en Sevilla

San Marco Cuna Sevilla

Un lugar con encanto

La calle Cuna de Sevilla fue testigo durante muchos años del buen hacer gastronómico de un restaurante que respondía al nombre de San Marco. Justo en el lugar ocupado por la antigua caballeriza de una casa señorial del siglo XVII, este local destacaba por su decoración con tintes de palacio veneciano y por lo acogedor del trato por parte de su personal.

Lo que probablemente pocos sevillanos supieran es que la familia que puso en pie este restaurante, y otros tres, era de Tánger. A estas alturas del blog a nadie debe extrañarle que un tangerino pueda tener apellido italiano. Gajes del cosmopolitismo. Por eso el local y esta familia aparecen nombrados en El Tomoscopio de Mimbre.

Un día de Septiembre de 2012 este selecto restaurante cerró sus puertas y nos dejó algo huérfanos a sus incondicionales aunque siempre nos quedarán… el de la calle Santo Domingo de la Calzada y el del barrio de SantaCruz. Eso sí, nunca será lo mismo.