Hacker: un listo con curiosidad.

Hacker

Es bueno saber diferenciar los términos

Al oír esta palabra, a muchas personas que acostumbran a rozarse con dispositivos tecnológicos, les da por encorvarse como a los gatos escuchando un ladrido cercano. La mayor parte de las veces es debido al desconocimiento o, peor, a la utilización de forma sesgada y mal intencionada del término por parte de la prensa.

Como bien dice el título de hoy, una definición exprés para hacker puede ser eso de un listo con curiosidad. Y esas capacidades le permiten indagar hasta conocer, mejor que su creador a veces, cualquier sistema que dependa de la informática, con vacilada a lo rumba de Peret: “Borriquito como tú, yo sé más que tú”. Ese es nuestro Pau Fortell/Ulrich Wessling, coprotagonista de El Tomoscopio de Mimbre.

Otra cosa es aquel que siendo también listo y curioso, va a hacer daño a ese sistema y cuando no, chantajear con hacerlo a sus propietarios. Eso, que ya constituye delito, es obra de un cracker.

En el mundo de la abogacía pasa tres cuartos de lo mismo y no se levantan campañas interesadas de ningún tipo para desprestigiar a los más listos y hábiles. Más al contrario, su caché se viene arriba.

Para saber más de la cultura hacker y como muestra de que hay gente que sabe de lo que habla, dejo esta imprescindible charla TED  a cargo de Catherine Bracy:

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Edward Snowden: ¿Hacker o Cracker?

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¡Qué trabajo cuesta que la gente lo tenga claro!

No es de extrañar que este tema vuelva a tener cabida en este blog. A lo largo de la novela El Tomoscopio de Mimbre se visualiza en varios momentos cómo el protagonista ha de adquirir terminales móviles de “usar y tirar”. Una práctica habitual cuando una persona no desea ser rastreada por quienes pueden estar interesados en conocer su paradero.

Este tipo de comportamientos que hasta hace un año podía encuadrarse en el marco de fútiles paranoias o carne de guión para una película, ha tenido su refrendo, ¡y más allá!, al conocerse la información que oportunamente filtró Edward Snowden al periódico británico The Guardian.  Esos datos pusieron en evidencia a la Administración Norteamericana que por mil veces venía negando el sistemático y masivo espionaje de datos tanto a enemigos como a aliados. Esto último no muy bien acogido por unos gobiernos supuestamente “amigos”.

Se cumplen en estos días tres años de la petición de asilo de Edward Snowden en Rusia para evitar su escarnio integral. Un personaje que quieren que pase a la Historia como el gran traidor de su patria cuando lo que ha conseguido es advertir al mundo sobre la calidad del escrúpulo que gasta el gobierno de los EEUU en esta materia.

Les dejo, a golpe de clic, un magnífico artículo de Enrique Dans ofreciendo su visión al respecto.