El Minzah: del sueño al ensueño

hotel minzah

El hotel de las mil cuitas

En pleno centro de Tánger, antigua calle Libertad para más señas, se erige este mítico establecimiento hotelero de estilo morisco. Desde 1930 El Minzah viene desempeñando el papel de excepcional vigía del Estrecho de Gibraltar.

Aunque no menos interesante son los relatos que sus paredes atesoran al haber acogido a lo más selecto de artistas, políticos y famoseo vario de cada momento. Por ello no debe ser casual que numerosos libros y películas hayan situado algunos de sus episodios en este hotel de ensueño, dejando entrever casi siempre un misterio, una intriga o un enredo.

Y eso sólo debe ser una muestra de lo sucedido porque según cuentan algunos ancianos de la plaza hay para construir una enciclopedia con las cuitas que allí tuvieron lugar.

Esta imagen con la bahía de Tánger como fondo son de esas postales que se quedan en la retina de una persona para siempre.

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Le “Petit Taxi”

petit taxi

Un peculiar modo de transporte

Una de las estampas habituales de Tánger, y a la vez mal conocida por los turistas novatos, es la de una legión de vehículos Fiat Punto de color turquesa, con raya amarilla horizontal a media altura, que circulan recogiendo y soltando pasajeros por sus calles.

Y digo mal conocido porque no responde exactamente al concepto de taxi al que en España estamos acostumbrados. Ya no sólo por el precio, ridículo por cierto, sino por ese peculiar sistema que deja al arbitrio del conductor ir deteniéndose en cualquier momento a subir nuevos pasajeros además de los presentes.

Aún así tiene su encanto siempre y cuando el conductor no esté aquejado de diarrea verbal tal, detalle recogido en uno de los capítulos de El Tomoscopio de Mimbre.

Rghaif: un desayuno diferente

rgaif

Una maravilla para desayunar

Por la foto se intuye que puede ser la adaptación marroquí de la conocida crêpe. Y se parece, pero no es lo mismo. A una boca algo viajada no hay quien la engañe.

Mis favoritas siempre fueron las de mantequilla rancia y miel. De hecho, cuando voy a Tánger elijo los hoteles en función de si ofrecen rghaif o no en el desayuno.

Por si alguien se anima a hacerlas, la videoreceta:

Teatro Cervantes

Teatro Cervantes

El Templo de la canción española en Tánger

Inaugurado en 1913 con un aforo para 1400 butacas, por su escenario pasaron figuras como Estrellita Castro, Carmen Sevilla, Imperio Argentina, María Caballé, Antonio Machín, Manolo Caracol, Lola Flores, Pepe Marchena o Juanito Valderrama.

Por ello no es exagerado decir que este teatro, que vivió su época dorada en la década de los cincuenta, fue el más grande y más conocido del norte de África. Y así quiso dejar constancia de ello El Tomoscopio de Mimbre haciendo referencia a los cancioneros que se repartían antes de las actuaciones.

Hoy, pese a varios intentos de uno y otro lado por recuperarlo, nadie termina por echar el pie adelante para convertirlo en un centro cultural al servicio de los habitantes de Tánger.

Brahim: el templo de los bocadillos

Brahim

La última vez que estuvimos ahí

A tres minutos andando por el mismo lado de la acera de donde se encontraban los Almacenes México, un turista de visita en Tánger pasaría ante una tienda que, simplemente, vende bocadillos. Otro, más avispado, dejaría sus ojos tres segundos más en la cola de gente que suele congregarse ante el mostrador del local.

En cambio, para un tangerino la tienda de bocadillos de Brahim siempre fue más que eso. Y lo sigue siendo hoy, después de más de cincuenta años abierto al público. En cualquier lugar del mundo, estaría franquiciado y extendido hasta límites insospechados.

La mecánica era fácil: meter en un trozo de pan francés la combinación de ingredientes más apetecible a la vista del cliente. Aunque el bocadillo cañón era el de mayonesa con zanahoria triturada, rodajas de tomate, cebolla, aceitunas, atún, pepinillos y alcaparras. Algunos incluso pedían acompañarlo con unas patatas fritas. ¿Su gran secreto? Todo recién hecho.

Si van a Tánger y se lo pierden, ¡imperdonable! El Tomoscopio de Mimbre no quiso dejar de mencionarlo.

La mítica Librairie des Colonnes en Tánger

Librairie des Colonnes

Así recordamos los tangerinos esta librería

Cuando se habla de Tánger desde la óptica cultural, se alude mucho a los escritores, pintores y actores que allí vivieron más o menos tiempo.

Pero la cultura, en el caso de Tánger las culturas, iban más allá de esos círculos de la intelectualidad reconocida. Y uno de esos focos de la ciudad que conseguía elevar la cultura de las personas tenía el nombre de “Librairie des Colonnes”, en un magnífico emplazamiento como es el 54 del Boulevard Pasteur.

No destacaba precisamente por ser una gran librería en cuanto a extensión en metros, pero sí en cuanto a fondo editorial en varias lenguas y siempre con lo más granado de la literatura del momento. Pero lo mejor lo mejor, la sabia atención de la familia Gerodi hasta 1974 y de la señorita Muyal hasta 1999.

Tras unos años de lento decaimiento por una inadecuada gestión, no ha sido hasta el año 2010, que el francés Pierre Bergé decidió adquirirla para acometer una reforma en toda regla que le retornará su prestigio de antaño.

¡El Tomoscopio de Mimbre no pudo olvidarse de ella!

Una de buñuelos…

Buñuelo marroquí

Esto son los soberbios sfench

Miércoles recién levantado de la cama. Casa de mi abuela Isabel en Tánger. Principio de los años setenta. Día sin clase en el colegio, como todos los miércoles en la escuela francesa Dufour. Y el olor, siempre el olor a sfench. Aicha había llegado a la casa, portando en su mano la tirilla de esparto que ensartaba por su agujero a esa colección de buñuelos de masa parecida a la de los churros. Y es que mi abuela, como buena algecireña, hacía del rico churro una patria.

En las ocasiones en que volvimos a Tánger, mi padre y yo hacíamos lo indecible para encontrar un local donde los vendieran y poder degustar una vez más uno de aquellos sabores que conformaron nuestra memoria tangerina.

¡Un aliciente más para visitar Tánger, señores!