“Tango” Fujisawa

ranko fujisawa

¡Un tango con toque oriental!

Cuando escuchó una vez La cumparsita a cargo de la Orquesta Típica de Tokio, Ranko Fujisawa se dijo a sí misma que esa música era para ella. Y lo logró porque en 1948 su ya marido, director de la orquesta, la presentó en Yokohama como voz para los tangos de dicha formación musical.

Aunque el bombazo lo dio en 1953 al visitar por primera vez Buenos Aires, en una escala por varios países de América. Pensó quedarse apenas unos días como turista pero el director de una radio le sugirió cantar en un teatro de la capital. A la actuación acudió el propio presidente Perón. Y así consiguió contratos de dos meses cada año hasta 1964.

El Tomoscopio de Mimbre, en su línea de constatar las mescolanzas étnicas que se dan en el mundo, rinde un homenaje a una de las grandes del tango en una de las escenas de la novela. Mientras llegan a ese pasaje del libro pueden deleitarse con esta grabación:

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La zarzuela y los pelotaris

Zarzuela La Bruja

¡Bonito cartel de la época!

Una de las delicias de profundizar en ciertas lecturas son las sorpresas que uno se acaba llevando. La última ha sido conocer cómo una zarzuela titulada La Bruja, y estrenada en Madrid en el Teatro de la Zarzuela el 10 de diciembre de 1887, recoge en su segundo acto el popularmente llamado Coro de los pelotaris.

Y es curioso aterrizar sobre un artículo publicado en 1909 en La Correspondencia de España por el periodista Rafael Solís en el que puede leerse:

“Aquí, en Madrid, después de instrumentado por Chapí en un número originalísimo de La Bruja, el juego de la pelota entró de lleno en las aficiones y gustos del público allá por el año 1890. Fue una verdadera invasión de pelotas, de peloteras, de apuestas y tongos, que ocasionaron la ruina de mucha gente…”.

¡Qué casualidad! Algo parecido a lo preconizado en El Tomoscopio de Mimbre sobre la economía especulativa que nos ha traído hasta donde estamos y que bien puede leerse en el capítulo que tiene su desarrollo en Londres.

Trading: poco de veraz, mucho de voraz

espuma

¡Ponlo a guardar la casa y verás!

Si el mundo del trading había conseguido que las finanzas de todos fuesen cada vez más inestables, desde la incorporación de los robots (programas de ordenador diseñados para reaccionar en décimas de segundo a los vaivenes del mercado) la operativa de los traders ha adquirido velocidades de vértigo.

Y ya se sabe que cuando se bate rápido, una simple clara de huevo adquiere mucho volumen aunque escasa consistencia. Es poco más o menos el efecto que el trading provoca en la economía mundial, traspasando así la resaca de dicho vértigo, finalmente, a la economía de las personas.

Un gran impulsor de este tipo de actuaciones es la City de Londres, de la que se ha hecho referencia antes en este blog. Por eso no debe ser casualidad que el gobierno británico se haya puesto manos a la obra montado un doctorado en Finanzas Computacionales (el UK PhD Centre for Financial Computing and Analytics).

¡Por muy bonito que parezca, como en la imagen, no deja de ser espuma!

El Jardín Japonés de Buenos Aires

jardin japonés

Imponente espacio de Japón en Argentina

Es cierto que no es el único en su género allende las fronteras del país nipón. Pero este enclave situado en la capital argentina luce por su particular belleza y quietud, haciéndolo acreedor a la consideración de estar entre los tres mejores del mundo.

Su elección no fue casual para El Tomoscopio de Mimbre ya que permitía engarzar dos líneas de la trama hasta ese momento transitando en paralelo. Además de dedicar un reconocimiento al autor del mejor libro, en mi opinión, sobre el juego de Go en lengua castellana: Hilario Fernández Long.

El episodio que transcurre en este imponente marco es uno de los momentos más intensos de la novela por los sentimientos y recuerdos que se producen en tan corto espacio de tiempo. ¡Lectura imprescindible e inmediata!

jardín japones

Los Uros y sus casas flotantes

Mapa del Lago TiticacaUna entrada publicada el mes pasado dejó a más de uno con la boca abierta al comprobar la magnitud del proyecto de ciudad flotante Freedom Ship retomado a lo bestia después de venirse abajo tras un huracán y los atentados del 11-S en 2001.

Esto tenía su enganche con un pasaje de El Tomoscopio de Mimbre sucedido en el lago Titicaca en el que el protagonista es invitado a pernoctar en una de las casas flotantes en los que la etnia Uro lleva habitando desde hace siglos.

Estas casas que pueden verse en la siguiente imagen, no andan exentas de su ingeniería. Sin conocerla de nada, estos nativos desarrollaron un sistema parecido al utilizado en la ciudad de Venecia. Más que nada para evitar aparecer por la mañana en medio del lago a la deriva.

Etnia Uros en el lago Titicaca

Mientras tanto en los EE.UU., ciertas mentes han decidido seguir dando vueltas a la idea y ya hay diseños salidos de algunos estudios de ingeniería con esta pinta y con papeletas de surcar en no mucho los océanos del mundo. Y como siempre los hay que ya están pensando en travasar ciertos paraísos fiscales a estas plataformas flotantes para continuar con el actual “mamoneo” financiero mundial.

barcos isla

La cesta-punta en los Juegos Olímpicos

Moneda Barcelona'92

Moneda conmemorativa de la Olimpiada Barcelona’92

Sí, sí. La cesta-punta ha sido, aunque de forma intermitente, deporte olímpico. Concretamente cuatro veces. En la primera, los Juegos de París 1900 formando parte con todos los honores del programa oficial.

Ya los otros tres, los Juegos de París 1924, los Juegos de México 1968 y los Juegos de Barcelona 1992 el deporte de la pelota vasca participó en calidad de deporte de exhibición, por lo que no tuvieron repercusión alguna en el medallero.

La novela El Tomoscopio de Mimbre situó uno de sus pasajes más determinantes ese 4 de Agosto de 1992, noche gloriosa en la que la pareja española Konpa y Atain se alzó con la medalla de oro en la modalidad de cesta-punta.

Por cierto, aquí les presento a los campeones de aquella primera edición celebrada en Neully, Francisco Villota (también a la izquierda) y José de Amézola:

Villota

Machín y el cementerio de San Fernando

antonio machín

¡Machín es-tatuado en Sevilla!

¡Estás más acabado que las maracas de Machín!, reza el dicho castizo.Lo bueno de ello es que las maracas se pueden reponer. Porque en lo tocante al maestro muchos de sus seguidores lo tenemos siempre de voz presente. Hasta el punto de aparecer en las páginas de El Tomoscopio de Mimbre como y cuando uno menos se los espera.

¡Toda una vida!, la de este cubano que tras un periplo por varios países, aterrizó en la tierra de su padre, España. Precedido ya de fama en su Cuba natal, sería el primer cantante negro en actuar en el exclusivo y excluyente (por no decir racista) Casino Nacional de La Habana.

Pero fue en Sevilla donde acabó recalando, formando una familia y finalmente descansando para siempre. Tal y como se muestra en la imagen de abajo, desde 1978, cada cuatro de Agosto se celebra en el cementerio San Fernando de la capital hispalense, una reunión de amigos del son, y también del ron porque negarlo, en la que tras los cantos se acaba vertiendo una botella del licor caribeño sobre la tumba del genio.

Esta misma tarde, cuando nuevamente esté bajando Celedón sobre la plaza de la Virgen Blanca de Vitoria, algún “machinero” dejará escapar de sus labios aquello de “…aunque la virgen sea blanca, píntame angelitos negros…”.

 

Antonio Machín