Al Chirifú, ¡afú, afú!

Chirifú

El Chirifú: una moneda de peso.

Con motivo de un proyecto educativo Comenius que el centro SAFA-Ntra. Sra. de los Reyes de Sevilla, allá por 1996, nos encomendó coordinar a mi compañero de Departamento, Prudencio Ruiz, y a mí teniendo que realizar sendos viajes a Enfield (Inglaterra) y a Amiens (Francia).

Sin el euro todavía entre nosotros por aquel tiempo, el cambio de moneda estaba a la orden del día. A la manera de Prudencio, surgió al poco de poner pie en tierra francesa la perla: el Chirifú. Era su palabra para denominar a la moneda del país en visita. La explicación vino rauda tras la pregunta: «en las plataformas de petróleo donde trabajé, cada una en un país y con trabajadores de tantas nacionalidades, establecimos este nombre de referencia que nos permitiera convertir nuestro dinero a moneda local».

El Tomoscopio de Mimbre no pudo olvidarse de este detalle al introducir el personaje del perito de minas de Úbeda y de paso felicitarle mañana por su santo.

¡Que Viva México (cada día más)!

¡Vuelve a lo grande!

El Tomoscopio de Mimbre saludó la información publicada con fecha 10 de Abril de 2017 en la que se anunciaba a bombo y platillo la reinauguración del Frontón de México, certificando el retorno del Jai-Alai a esta capital tras dos décadas de un conflicto laboral que desembocó en su cierre.
El corte de la cinta inaugural corrió a cargo de Salomón Chertorivki, Secretario de Desarrollo Económico capitalino y de Miguel Ángel Mancera, Jefe del Gobierno capitalino, entre otros.

Un nuevo tanto que se apunta este deporte en su lucha por volver a tener la presencia que merece su belleza y espectacularidad.

Noticia retorno

925

Nueve a cinco

Habrá que conservarlo como una reliquia

Si es que no hay nada como el bilingüismo y la movilidad laboral, que decía la ministra Bañez. Algunos de nuestros jóvenes emigrantes, los más afortunados, se encuentran con un horario de lo más peculiar al enrolarse en una empresa: 925. Para entendernos, nine to five, o dicho en castellano, de nueve a cinco.

Hay que reconocer que ahí se incluye la media hora larga para comer. Tiempo más que de sobra cuando a eso de las 12:30 horas, lo habitual es meterle al cuerpo un triste sándwich. Parecido al horario de Sara en El Tomoscopio de Mimbre.

Ahora que en España se está abriendo, una vez más, el debate sobre la normalización de horarios convendría conocer lo que se hace en otras partes y también en la nuestra, que no es plan de cambiar por cambiar. Pero ante todo, por favor, que nos devuelvan al huso horario prefranquista. ¡Al final era Canarias la que llevaba bien el paso y no todos los demás!

Para esto del 925, me sigo quedando con Dolly Parton.

Una de buñuelos…

Buñuelo marroquí

Esto son los soberbios sfench

Miércoles recién levantado de la cama. Casa de mi abuela Isabel en Tánger. Muy al principio de los años setenta. Día sin clase en el colegio, como todos los miércoles en la escuela francesa Dufour. Y el olor, siempre el olor a sfench. Aicha había llegado a la casa, portando en su mano la tirilla de esparto que ensartaba por su agujero a esa colección de buñuelos de masa parecida a la de los churros. Y es que mi abuela, como buena algecireña, hacía del rico churro una patria familiar.

En las ocasiones en que volvimos a Tánger, mi padre y yo hacíamos lo indecible para encontrar un local donde los vendieran y poder degustar una vez más uno de aquellos sabores que conformaron nuestra memoria tangerina.

¡Un aliciente más para visitar Tánger, señores!

El Beti Jai: más que un frontón

¡Ay, ay, ay, Beti Jai!

No es la primera entrada que El Tomoscopio de Mimbre dedica a frontones ni tampoco a este templo que fue de la pelota en concreto.

En esta ocasión, sólo quería presentarles la lectura de una entrada del blog de la asociación combativa que ha mantenido viva la llama de este singular recinto en Madrid, hasta velar por un espléndida restauración.

El señor José Chocrón…

Jose y Gloria

¡Gracias por venir!

…siempre en nuestro corazón, nos dejó este pasado año. Lo recordaremos siempre con la alegría que muestra en la imagen junto a su esposa Gloria, y como no, orgulloso de su ejemplar de cortesía por formar parte del elenco de personajes aparecidos en El Tomoscopio de Mimbre.

Este venezolano de última adopción, judío de Tetuán y rebozado en Tánger, emprendió sus particulares «Américas» para labrarse un futuro en la Caracas de finales de los años cincuenta. Tras muchos esfuerzos y sinsabores, llegó a montar una de las empresas más potentes de distribución de productos hospitalarios del país.

Su aparición, y la de uno de sus hijos, respondía a la intención de rendir un más que sentido homenaje a esta familia hermana de la familia Tolón-Gimeno.

Don Everardo, el maestro republicano

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…, al que me sumo gustosamente.

En este desfile con cuentagotas de los personajes que conforman la plantilla de la novela El Tomoscopio de Mimbre, hoy le llega el turno a uno de los de mayor calado: Don Everardo Loizaga. Aunque ese peso nada tenga que ver con circunstancia física alguna sino más bien por la influencia ejercida sobre el protagonista, Román Arthés, a lo largo de su adolescencia.

No obstante, el personaje se construyó también con otros objetivos: el primero, reinvindicar los padecimientos de un colectivo que fue virulentamente castigado por el régimen franquista. Muchos de ellos acabaron abandonando el país y aunque Tánger no fuese un destino donde se asentaran en gran número.

Lo segundo, evidenciar que esta pérdida de talentos que supuso para un país junto a otras circunstancias, siguen contribuyendo a que, aún hoy, España sea una sociedad que continúa sin valorar como se merece a las personas con conocimientos.

Les dejo un magnífico artículo de hace unos años al respecto así como una reseña gráfica con la imagen de la entrada.

Julio Verne o la aventura del leer

El Universo de Julio Verne

El Universo de Julio Verne que vive dentro de muchos de nosotros

Un lector de Verne que se precie de ello, recuerda a lo largo de su vida las mil y una peripecias vividas junto a los distintos personajes modelados por la imaginación de este genio francés en la narración de aventuras.

Y así ocurrió mientras se iba construyendo El Tomoscopio de Mimbre. No son pocos los momentos de la novela en los que se hace referencia a algún personaje surgido de la factoría Verne: Phileas Fogg, P’tit Bonhomme, Capitán Nemo, etc…Éstos fueron apareciendo de la manera más natural y sin pedir la vez, en escenas en las que venía al pelo citarlos. ¡Qué mejor homenaje!

Por cierto, si algún verniano además es cocinitas tiene a su disposición uno de los libros más deliciosos al respecto: JULIO VERNE Y LA COCINA: LA VUELTA AL MUNDO EN 80 RECETAS.

El pueblo de los pechos…

María Sagredo

La heroína de todo un pueblo

Ocurrió hace ya varios años, cuando pasaba algunos días de Semana Santa y verano en la malagueña localidad de Alozaina. En la tranquilidad de este enclave de la Sierra de la Nieves se escribieron no pocos pasajes de El Tomoscopio de Mimbre.

Es por ello que, aunque de forma modesta, la novela realiza un par de alusiones a esta villa. Una de ellas a su figura más representativa, María Sagredo. Que como la Historia relata, se puso al frente de unas mujeres vestidas de hombre, a falta de hombres ya que pudieran defender la villa, y repelieron un asalto de los moriscos allá por 1570.

Como ya se sabe en estos casos, el ardor literario de alguno elevó el suceso a categoría de leyenda cuando atribuyó la victoria en esta acción sobre los andalusíes moros a las colmenas de abejas arrojadas por esta heroína pechera como recoge el escudo de la villa en la imagen. Lo que sí es real es que María Sagredo fue nombrada a raíz de aquello Alférez de los Tercios Españoles por Felipe II.

Por cierto, lo de los pechos no refiere a nada que tenga que ver con la mujer, ni con las cuestas del pueblo (que las tiene). Se denominaban pechos a los tributos que debían pagar los habitantes de la comarca. Y al parecer, éstos eran de los mejores pagadores. Cuestión que les llevó a la atribución del gentilicio de pecheros.

Para saber más de esta mujer…

El genocidio armenio: ciento y pico años después…

Uno de los hilos conductores de la novela El Tomoscopio de Mimbre tiene su arraigo en las ingentes matanzas que se produjeron en el periodo entre 1915 y 1917 (aunque luchas intestinas hubo desde 1812 y hasta 1923) en esa zona del mundo que hoy está más en Turquía que en Armenia, como resultado de aquello. Concretamente en la comarca conocida como Marash.

El relato de la Historia nos tiene acostumbrados a que quien mejor maneja las claves de la visibilidad, consigue posicionar su oprobio como si de un sitio web se tratara de páginas de un buscador en la web. Y claro que fue «grave gravísimo horrible» lo sucedido en Alemania con la población judía. Pero la pregunta en este caso siempre acaba siendo, ¿y los armenios, y los gitanos, y los tártaros…? Porque la ONU en ese sentido es muy clara. Sin embargo, la tenacidad y memoria del pueblo armenio, gran parte de él en diáspora desde entonces, bajo el lema «si tanta maldad olvidasen nuestros hijos, que el mundo entero maldiga a los armenios«, ha mantenido vivo el recuerdo de aquellos sucesos.

Porque no es sólo que casi nadie ha querido acordarse de ellos. Es que hubo muchos interesados coyunturales en que no se mencionase nada de esto: unos por no molestar a Turquía, otros por no dividir el foco de atención en su propio genocidio.

En cualquier caso, a Francia y a la ONU ha venido a unirse recientemente el Papa Francisco etiquetando como genocidio el triste episodio armenio del que hoy se conmemora oficialmente su primer centenario.