La inmortalidad del trader

fiorentino

Como la energía; sólo se transforma

¿Se acuerdan cuando Sarkozy proclamó en 2008 que había que ponerse manos a la obra para embridar a ese caballo desbocado en que se habían convertido los mercados? Pues, a la vista de cómo se han desarrollado los acontecimientos, me quedo con la respuesta que da un personaje de la novela El Tomoscopio de Mimbre a su protagonista: “un mohón seco”.

Por eso en éste se halla una referencia a la novela de Marc Fiorentino, Un trader nunca muere, en el que se relatan las “SamVenturas” de un tipo “rien-ne-va-plus” con grandes montantes a su disposición para invertir de forma especulativa  y se suministran las claves para comprender la crisis actual y los peligros de la financiarización excesiva de la economía: subprimes, los efectos del apalancamiento imprudente, la opacidad en las operaciones y la propagación en dominó de las quiebras..,. alineados con el conocido método MMPRDC (Make more profit, the rest we don’t care).

No debe ser casualidad entonces que Florence Noiville, graduada en la prestigiosa HEC de París y cuatro años como analista financiera de una compañía norteamericana, tras salir huyendo de ese mundo y publicar el libro Soy economista y os pido disculpas, acabe afirmando: “Hace falta más ética en las aulas (de las escuelas de negocio)”.

Con este vídeo queda todo dicho:

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La ruta de los espejos del agua

huancavelica

¡Después de esto, qué!

Bajo esta sugerente denominación se haya escondida una de las maravillas de este mundo en una zona del interior del Perú. Más concretamente, si se está en Lima, hay que bajar (mirando al mapa) por la Panamericana Sur unos 200 kilómetros para luego adentrarse en carreteras en las que el único alquitrán lo aportan las colillas de tabaco con la que los descuidados usuarios adornan el firme.

Pero también es verdad que en ese momento empieza la aventura como tal. Esta ruta tiene como metas volantes un conjunto de lagunas que se van descubriendo al viajero a medida que transita por una serie de pueblos como son Pisco, Castrovirreyna y Huancavelica. No menos singulares son los nombres que reciben esos espejos figurados como son Pultocc, Choclococha, Orcococha, San Francisco, Agnococha y Pacococha. Si quieren más datos y fotos de esta ruta…

El Tomoscopio de Mimbre recogió en su relato un paseo que por estos lares realizaba su protagonista a principios de los años noventa y que tuvo luego una consecuencia inesperada en el devenir de la trama. ¡Momento sabroso de la novela!

laguna pultocc

Servette: curioso barrio de Ginebra

ServetteEn una de las primeras entradas de este blog se hizo referencia a la figura del insigne intelectual Miguel Servet, menos conocido que reconocido (algún hospital con su nombre) en este su país tan poco amigo del saber académico entre las capas populares.

Pero barrio con nombre de tal sólo, en este caso Servette, existe el ubicado en la localidad suiza de Ginebra, lugar en la que se materializó la barbacoa que organizó Juan Calvino para quitarse de enmedio a este ilustre pensador aragonés.

A los más futboleros les sonará el nombre del equipo representativo del barrio por su participacíón en competiciones europeas. Lo que puede ser más desconocido para todos es el hecho de que esta parte de la ciudad ostenta desde hace muchos años uno de los mayores índices de multiculturalidad del país.

Y fueron tanto la referencia a este gran talento español como a la multiculturidad lo que provocó su aparición en El Tomoscopio de Mimbre. ¿De qué manera? Si no leen en la novela, se lo están perdiendo.

Mapa de Ginebra

Mapa de Ginebra por barrios

El Minzah: del sueño al ensueño

hotel minzah

El hotel de las mil cuitas

En pleno centro de Tánger, antigua calle Libertad para más señas, se erige este mítico establecimiento hotelero de estilo morisco. Desde 1930 El Minzah viene desempeñando el papel de excepcional vigía del Estrecho de Gibraltar.

Aunque no menos interesante son los relatos que sus paredes atesoran al haber acogido a lo más selecto de artistas, políticos y famoseo vario de cada momento. Por ello no debe ser casual que numerosos libros y películas hayan situado algunos de sus episodios en este hotel de ensueño, dejando entrever casi siempre un misterio, una intriga o un enredo.

Y eso sólo debe ser una muestra de lo sucedido porque según cuentan algunos ancianos de la plaza hay para construir una enciclopedia con las cuitas que allí tuvieron lugar.

Esta imagen con la bahía de Tánger como fondo son de esas postales que se quedan en la retina de una persona para siempre.

hotel minzah

Fundación para la Investigación sobre Políticas de la Información

Ross J. Anderson

Un talento al servicio del bien común

En un pasaje novelado de El Tomoscopio de Mimbre se hace referencia a un experto en seguridad informática británico: Ross J. Anderson. ¿A santo de qué?

Ya se ha hecho referencia en par de ocasiones en este blog a la existencia y funcionamiento de la red Echelon, como red que espiaba las comunicaciones de extraños y hasta de propios. Y precisamente este hombre se significó críticamente, desde un primer momento, contra las políticas de información establecidas en el Reino Unido. De ahí que se planteara junto con algunos colegas la creación de la Foundation for Information Policy Research,

Bajo ese prisma, el hecho de conocer la complicidad de su país con los americanos para facilitar el funcionamiento de Echelon, era del todo punto previsible que no le sentara nada bien. Pero una minucia comparado con la reacción que tuvo a raíz de la publicación de las revelaciones de Edward Snowden al periódico The Guardian sobre el sistema PRISM: “si yo fuese un legislador en la actualidad, desmantelaría de inmediato el MI5 (Espionaje Británico)”.

¡Vaya carácter! 😉 🙂

El primer santo negro

San Martín de Porres

La generosidad de los milagros siempre para otros; no hay más que verlo.

Por si alguno no estaba al tanto, al limeño San Martín de Porres le corresponde tan honroso privilegio católico. La circunstancia de su negrura de piel, producto del “amancebamiento” de un burgalés con una mujer negra eximida de su condición de esclava, no consiguió oscurecer su abnegada y siempre generosa trayectoria clerical. Todo un detalle de modernidad que no quiso pasar por alto El Tomoscopio de Mimbre.

A lo mejor alguno de ustedes conoce de su vida y milagros gracias el cine por una película basada en su vida, titulada Fray Escoba. Y eso que este limeño hubiera dado para más de una por la de relatos que de él se cuentan. No obstante, sus inicios en la vida religiosa vinieron marcados por su carácter ilegítimo, único destino posible reservado a los de su condición para ejercer un oficio de provecho.

Pero tal fue su ejemplo de compromiso con la limpieza, y con los demás, que su carrera dentro de la Iglesia tuvo mayor recorrido y repercusión del esperado. Tan es así que aparte de su reconocimiento como santo, llegó a detentar no pocos patronazgos entre los que destaca, por curioso, el de la Orden de los Caballeros Templarios Escoceses del Perú.

Menos mal que se quedó en santo y no llegó a ángel porque el pintor de este cuadro podía haber variado la opinión de Antonio Machín a la hora de proclamar la inclusión pictórica de Ángelitos Negros en su legendario cantar.

El arte de la extranjería ubicua

Camus

Albert Camus: el hombre rebelde

A lo largo de la vida no es difícil encontrarse con personas cuyas raíces no dieron tiempo a profundizar en tierra alguna. Y más fácil de comprender es ese sentimiento si uno es tangerino de nacimiento y la vida se ha presentado con tintes nómadas.

Algo parecido a lo que le sucede al protagonista de El Tomoscopio de Mimbre, Román Arthés. Hecho que queda evidenciado en un momento del relato cuando éste pierde a su madre, y vivencia cómo sus únicas raíces están vinculadas a un Tánger que ya sólo existe en el recuerdo colectivo de quienes lo habitaron hasta los años ochenta.

Eso propició la mención del libro El extranjero de Albert Camus en el episodio donde Román se presenta en solitario en el tanatorio de Algeciras. Por eso y por otros detalles que ustedes mismos encontrarán, hoy no me he podido resistir a recomendarles una edición magnífica de esta obra de Camus, que cuenta con unas ilustraciones bárbaras y la peculiaridad de haber sido traducida por nuestro gran José Ángel Valente.

albert camus