El relato de Genji

Murasaki Shikibu

¡Dicen que ella fue su autora!

Obra maestra de la literatura dinástica japonesa, relata la vida y aventuras amorosas un príncipe, Hikaru Genji (“Príncipe Brillante”), y las de sus descendientes a lo largo de 54 capítulos.

Aún escrita a finales del siglo X está considerada como la primera novela del mundo en el sentido moderno, en la que Murasaki Shikibu (poetisa de la realeza) no quiso obviar su pasión por la estética incluyendo numerosas poesías a lo largo de sus 4.200 páginas. Por eso esta entrada de hoy lleva la dedicatoria especial para una poeta y amiga que tuvo el detallazo de corregir el primer manuscrito de El Tomoscopio de Mimbre: Lola Crespo.

La novela que da nombre a este blog, pese a estar a años luz de la belleza que transmite El relato de Genji, comparte su amor por la poesía y muestra la transitoriedad de la vida muy presente en la filosofía budista.

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“Tango” Fujisawa

ranko fujisawa

¡Un tango con toque oriental!

Cuando escuchó una vez La cumparsita a cargo de la Orquesta Típica de Tokio, Ranko Fujisawa se dijo a sí misma que esa música era para ella. Y lo logró porque en 1948 su ya marido, director de la orquesta, la presentó en Yokohama como voz para los tangos de dicha formación musical.

Aunque el bombazo lo dio en 1953 al visitar por primera vez Buenos Aires, en una escala por varios países de América. Pensó quedarse apenas unos días como turista pero el director de una radio le sugirió cantar en un teatro de la capital. A la actuación acudió el propio presidente Perón. Y así consiguió contratos de dos meses cada año hasta 1964.

El Tomoscopio de Mimbre, en su línea de constatar las mescolanzas étnicas que se dan en el mundo, rinde un homenaje a una de las grandes del tango en una de las escenas de la novela. Mientras llegan a ese pasaje del libro pueden deleitarse con esta grabación:

La Expo ’92 de Sevilla: una explosión de cosmopolitismo

Curro-Expo-92

¡El último curro que hubo en Sevilla!

Aquellos que vivieron este colosal acontecimiento siempre tienen a mano algún sucedido, anécdota o recuerdo agradable que los retrotrae a un 1992 en el que las cosas pintaban de otra manera.

Sevilla llevó hasta sus extremos el concepto de cosmopolitismo del que los tangerinos ya veníamos con sobrado entrenamiento. El público tuvo ocasión de conocer muchas innovaciones, muchas gastronomías y, más importante, gente de todo pelaje y condición. Y eso no pasó desapercibido para El Tomoscopio de Mimbre.

Una pena que los de siempre (los del “vamos a llevarnos bien, todo lo que podamos llevarnos bien”) tuvieran la ética tan blanda y la cara tan dura para sublimar tanto metal pesetero.

Para quitarnos ese mal sabor de boca anterior, ¿qué tal un paseo por uno de los pabellones más impresionantes de la Exposición Universal? Efectivamente, Japón. Con saber que no se utilizó un solo clavo en su construcción, comienza el asombro.