El barrio del Mellah en Fez

Mellah

Estampa costumbrista de este singular barrio

En la localidad marroquí de Fez se asienta un barrio, con más de un milenio de Historia, que desde sus inicios fue lugar de residencia y comercio de la comunidad judía. Bajo mandato de Abd al-Rahman III y de su mano derecha política Hasday Ben Saprut, se potenció aún más su papel como lugar de paso del oro proveniente de los países subsaharianos hacia la península ibérica.

Tanto que se habla hoy en día de emprendedores, El Tomoscopio de Mimbre hace un homenaje a este singular barrio a través de la figura de Fernando Tolón Ortolachipe. El único no judío que montó su tienda de telas y confección en dicho barrio y cuya vida, condicionada por la guerra civil española y la segunda mundial, deparó alguna que otra aventura que se recoge en el libro.

Abd al-Rahman III y el Txakolí

Abd al-Rahman III

El Califa que gustaba del Txakolí

Existe un vino blanco producido y consumido mayormente en Euskadi de nombre Txakolí. Es una de esas señas de identidad que este pueblo siempre ha llevado a gala pasear por donde ha podido a lo largo del mundo, al igual que el juego de pelota.

Se dice, se comenta, se rumorea que un esporádico  aficionado a este caldo era nada más y nada menos que el califa Abd al-Rahman III, cordobés de nacimiento y orígenes mestizos. Cómo, ¿en el siglo X Txakolí? Pues algún historiador estudioso aboga por ello, aunque este mandatario andalusí no completaba los ocho apellidos vascos, su madre, que sí lo era (a la manera de la época, Reino de Navarra), debió transmitirle ciertas costumbres autóctonas. Es de imaginar que como contrapunto a su afición reconocida por el zumo fresco de granadina, como bien se recoge en El Tomoscopio de Mimbre.

La verdad es que férreamente documentado como tal, se conoce el Txakolí desde el siglo XVI pero yo no pienso perder de vista a ese historiador estudioso que sostiene la tesis del Txakolí milenario.

Goxua o la exquisitez de lo sencillo

Goxua, dulce en euskera

Goxua, dulce en euskera

Hay placeres terrenales que una vez se han probado perduran en la memoria gastroemocional de las personas.

Este postre del que hoy hablamos es uno de esos que te atrapa desde la primera cucharada. La pena es que no en todos en los restaurantes que lo ofrecen en la propia Euskadi, hacen por esmerarse.

Eso sí, yo me quedo con el que hacía la madre de mi amigo Aitor Zárate en los años ochenta en Vitoria. Hoy, me conformo con el que venden en la pastelería vitoriana «La Peña Dulce» y El Tomoscopio de Mimbre tampoco olvidó su reseña en la novela.

Si se atreven a hacerlo tienen una página soberbia para el intento, que incluye un vídeo en el que se muestra, paso a paso, la forma de realizarlo.

Beto Montoreano imaginó los sueños de El Greco

Los sueños, Alberto Montoreano

Los sueños, Alberto Montoreano

Desde el insigne barrio de Palermo en Buenos Aires, exporta su arte abstracto y surrealista a todo el mundo Alberto Montoreano.

Ha realizado muestras individuales y colectivas en galerías argentinas, estadounidenses, francesas y polacas. De ahí el reconocimiento que se ha ganado a lo largo de los años en este mundillo tan complicado del arte.

El Tomoscopio de Mimbre incorporó a las páginas de su novela una pequeña mención a este impactante autor y a la obra que aparece en la foto que preside esta entrada. Una muestra de la obra de este singular pintor está expuesta en Internet.

Freinet: el Celestino de las pedagogías libres

¡Todavía hay quienes no te llegan ni a la suela!

¡El maestro que dejaba soñar a los niños!

Hay que situarse en la Francia de entreguerras. Un joven maestro, reclutado para la I Guerra Mundial, la acaba herido en un pulmón. Aunque eso, lejos de hacerlo cobarde, lo armó de coraje. Ello unido a los cuatro años de convalescencia, que le hicieron ver claramente que el avance de una sociedad iba de la mano de una educación centrada en el alumno y su contexto.

Así, en su prueba y error diario, terminó siendo uno de los hombres que más ha contribuido a modernizar las pedagogías e inspirar todavía a un gran número de maestros y profesores.

El Tomoscopio de Mimbre, a través de un personaje de la novela como el maestro Don Everardo Loizaga, rinde su modesto pero emocionado homenaje a este «adelantado» que dejó entre otras perlas su libro Les téchniques Freinet de l’école moderne.

A continuación, un extracto de su pensamiento docente:

«La renovación escolar presupone una revisión a fondo de la pedagogía, un cambio radical en las técnicas de trabajo y de vida, una revisión sin la cual la reforma seguirá siendo una veleidad y una ilusión. […] No bastaría, de ningún modo, con una simple revisión de tipo técnico.»

 

Celestin Freinet construir el mundo de los sueños

Cuando el «juego» busca revancha

Apuestas cesta-punta

¡La lección es clara! ¿La elección también?

Hoy, con motivo de la festividad de San Francisco Javier, patrón de los pelotaris, El Tomoscopio de Mimbre quiere referirse una vez más al tema de las apuestas en la cesta-punta. En esta ocasión con motivo del cierre en Septiembre del casino Revel en Atlantic City (EEUU), localidad conocida por su vinculación desde finales de los 70 al juego al igual que Las Vegas.

Ante la clausura de esta mole arquitectónica que costó 2000 millones de dólares, Richard McGowan, profesor de economía de la Universidad de Boston y experto en la industria del juego, afirma en un artículo de El País: “La gran lección que nos ofrece Atlantic City es que no se puede depender sólo del juego si quieres atraer turistas. En Las Vegas, por ejemplo, sólo el 50% de sus ingresos procede del juego. El resto lo aportan los espectáculos, las tiendas y los restaurantes”.

Diagnóstico certero que explica porque la cesta-punta de los tiempos gloriosos se vino abajo al ser incapaz, en casi todas partes, de conformar una diversificación de ingresos que complementara el de las apuestas. De ahí que, hoy en día, cualquier intento de devolver ese lustre perdido al deporte de la cesta-punta pase por no colocar como pilar central del edificio uno en cuya composición participen enteramente las apuestas. Y por la que se ve venir, vaya tomando nota la economía mundial con la pésima costumbre que ha cogido de utilizar la batitrader para fabricar dinero a partir del dinero.

Llivia: un trozo de España en Francia

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La gran mayoría de los españoles tiene en mente Ceuta y Melilla cuando se habla de territorios nacionales ubicados físicamente dentro de otro país. Pero pocos conocen, salvo la mayor de catalanes, que hay una villa más en esa situación. Es Llivia, está en Francia, pero pertenece administrativamente a la provincia de Gerona/Girona. ¿Y esto cómo puede ser?

La casi totalidad del actual departamento francés de los Pirineos Orientales debe su formación al llamado Tratado de los Pirineos de 1659 por el que España entregó a Francia 33 pueblos de las comarcas catalanas del Vallespir, el Capcir, el Conflent, el Rosellón y la Alta Cerdaña. Este tratado puso fin a la trifulca entre estos países que tuvo su origen en plena Guerra de los Treinta Años, cuando los franceses apoyaron la sublevación de los catalanes en 1640 al tiempo que los españoles hacían lo propio con la Revuelta de la Fronda. Sucesión de encontronazos que acabaron con la derrota española en la Batalla de la Dunas en 1958. Llivia quedó fuera de este tratado por tratarse de una «villa», privilegio otorgado por el Emperador Carlos V, que Francia respetó escrupulosamente siendo este hecho el que permitió que ésta continuara bajo dominio del Rey de España.

El Tomoscopio de Mimbre situó en este enclave, más concretamente en el restaurante La Formatgeria de Llivia, la emotiva escena final de la novela. Si no se la quieren perder, el libro les está esperando.

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La cesta-punta aquí y ahora

¡Que no quede como una reliquia!

¡Que no quede como una reliquia!

Desde que se inauguró este blog, allá por el mes de Enero de 2014, El Tomoscopio de Mimbre ha puesto toda la carne en el asador para hacer llegar a todos sus lectores la grandeza y belleza del deporte de la cesta-punta. Y, cómo no, aquellos lugares del mundo en los que dejó huella en mayor o menor medida.

También multitud de anécdotas, unas ajenas y otras escuchadas por boca de mi abuelo, Joaquín Quintana, pelotari de Éibar cuyo recorrido profesional transcurrió entre Barcelona, Sevilla y, mayormente, en Tánger.

Si me dijeran «pide un deseo», a diferencia de Silvio Rodríguez, me gustaría ver como remonta definitivamente este deporte en España. Y por pedir que no quede. A ver si se televisan partidos, al igual que ocurre con la modalidad manista, si se incluye en más anuncios y ya puestos, ¿no habrá un director de cine que tenga un proyecto para la cesta-punta del estilo, un poner, a La Leyenda de Bagger Vance?

¡Si quieren ayudar, ante todo enamórense de este deporte!

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Los mercaderes de gloria

andaCuando el dramaturgo francés Marcel Pagnol se decidió a escribir su primera obra de teatro, no lo pudo haber hecho con mejor puntería. Es conocida su estelar carrera, con obras cumbre como Marius que lo llevó a Hollywood, aunque a El Tomoscopio de Mimbre le interesó pararse en esa primera, creada en 1925 que se tituló «Los Mercaderes de Gloria». Ya se sabe que cada guerra hereda un teatro y esta pieza es fiel exponente de las miserias de la I Guerra Mundial.

Todo un alegato, en apariencia antimilitarista, que en realidad blande su espada en la hipocresía de una sociedad necesitada de ensalzar a héroes y ciertos miembros de ella dispuestos a aprovechar el tirón social que la memoria de sus allegados les puede reportar. Concretamente en el plano político, tal como le ocurre al padre del personaje. Menos mal que la agudeza de Pagnol retrata en pocas palabras, puestas en boca de un político en la obra, una de las grandes verdades de la vida aún hoy: «Querido, en política, todo es comedia. Incluso cuando uno es sincero, cosa que hasta puede ocurrir a veces, hay que teatralizar la sinceridad, porque de otra manera la gente no se lo creería«. ¡Anda que no!

Qinghai: el oasis del Cordyceps Sinensis

¡Tú lo que quieres es que coma el hongo...!

¡Tú lo que quieres es que te coma el hongo…!

¿Que dónde está Qinghai? Pues es una meseta que se encuentra en pleno Tibet. Sí, sí; un lugar perdido sólo apto para nativos y excursionistas de montaña. No muy diferente a otros parajes que son de habitual formato por la zona.

¿Qué tiene de especial entonces? Un ser vivo la mar de curioso… y sorprendente. Una oruga que cuando el frío (ese que trae la cruda nieve) invade la meseta, se pone a hibernar para aguantar el tirón. Momento que aprovecha un hongo que habita por el vecindario, para colarse en su interior y chuparle los nutrientes. De paso, le provoca a la oruga una metástasis que la acaba destrozando. ¿Y el hongo? Como ya ha demostrado quién la tiene más grande, adquiere la forma de un bastón reseco portando las esporas que parasitarán más orugas.

¿Y este es el interés que tiene la entrada de hoy? Para el National Geographic, a lo mejor. Saber que en japonés al bicho en modo palo seco lo llaman Tochukaso, ¿vale? Parece que no. Bueno pues entonces El Tomoscopio de Mimbre pasa a desemascarar los beneficios para la salud que se le atribuyen y que ha suscitado la atención de no pocas empresas biotecnológicas. Se dice que va muy bien para la tuberculosis, asma, impotencia, cansancio crónico, psoriasis, anemia, etc… Pero lo más importante, es que se obtuvo el factor FTX-20, principio que ayuda mucho al organismo humano a evitar el rechazo de un transplante de órgano.

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