Al Capone y la cesta-punta…

al-capone-graffiti-18986022 No es cuestión de descubrir en este espacio la figura de Al Capone. Quien más quien menos ha tenido noticias sobre sus correrías, siendo las más nombradas las transcurridas por las calles de Chicago entre los años 1920 y 1930, ametralladora en mano.

Sin embargo, me temo que no muchas personas conocen la relación del ínclito personaje con esta modalidad de la pelota vasca que protagoniza nuestra novela. Ocurrió en ese Miami de 1923 cuando la vivaz cesta-punta arraigó, de la mano de las apuestas, en una localidad donde glamour y dólares se reproducían a igual velocidad que este juego.

Y, cómo no, captó la atención de personajes tan pintorescos como el célebre mafioso italo-americano, entre otros. Éste intentó por todos los medios hacerse con las riendas del lucrativo negocio de la cesta-punta pero no tuvo éxito por culpa de los que calificó como “santones vascos”, que no tragaron con el modelo de negocio que pretendía implantar para este deporte.

Más información…

Un detalle tan peregrino acabaría enganchándome…

Siurell

¡Esto es un Siurell!

Un día vi un reportaje en TV en el que hablaban de costumbres y artesanía mallorquina. Me llamó la atención la fabricación de unas figuritas que conocían como siurells. Buscando más información en Internet, acabé teniendo conocimiento de la villa de Marratxí y por extensión de una de sus pedanías: Sa Cabaneta.

Y fue así como tuve ocasión de enterarme del papel que jugaron los enganchadores en la emigración balear a tierras de Sudamérica.

Curiosa historia que esbozaré otro día.

Honestidad y sensibilidad a partes iguales…

jruibal… y se llama Javier Ruibal. Un poeta de El Puerto de Santa María (Cádiz) que halló en el “vaporcito” de la música la forma de hacernos llegar sus versos de agua y luna.

Todos esas vivencias, esos recuerdos, esa cesta, ese tomoscopio, ese siurell, esos Pasos Perdidos, no se hubieran transformado en novela de no ser por el cocinado a verso lento que recibieron de mano su música. Y uno de los motivos puede ser porque la música de este genio es tan mestiza y viajera como la aventura que nos ocupa.

Su disco La piel de Sara (1989) fue el primero que adquirí de este artista. Sin embargo, ya le tenía “cogida la matrícula” desde tres años antes. Y así hasta hoy en el que se volvió un imprescindible de cabecera.

¡Un honor coincidir en esta vida, Javier!

Cuando el “juego” busca revancha

Apuestas cesta-punta

¡La lección es clara! ¿La elección también?

Hoy, con motivo de la festividad de San Francisco Javier, patrón de los pelotaris, El Tomoscopio de Mimbre quiere referirse una vez más al tema de las apuestas en la cesta-punta. En esta ocasión con motivo del cierre en Septiembre del casino Revel en Atlantic City (EEUU), localidad conocida por su vinculación desde finales de los 70 al juego al igual que Las Vegas.

Ante la clausura de esta mole arquitectónica que costó 2000 millones de dólares, Richard McGowan, profesor de economía de la Universidad de Boston y experto en la industria del juego, afirma en un artículo de El País: “La gran lección que nos ofrece Atlantic City es que no se puede depender sólo del juego si quieres atraer turistas. En Las Vegas, por ejemplo, sólo el 50% de sus ingresos procede del juego. El resto lo aportan los espectáculos, las tiendas y los restaurantes”.

Diagnóstico certero que explica porque la cesta-punta de los tiempos gloriosos se vino abajo al ser incapaz, en casi todas partes, de conformar una diversificación de ingresos que complementara el de las apuestas. De ahí que, hoy en día, cualquier intento de devolver ese lustre perdido al deporte de la cesta-punta pase por no colocar como pilar central del edificio uno en cuya composición participen enteramente las apuestas. Y por la que se ve venir, vaya tomando nota la economía mundial con la pésima costumbre que ha cogido de utilizar la batitrader para fabricar dinero a partir del dinero.

Llivia: un trozo de España en Francia

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La gran mayoría de los españoles tiene en mente Ceuta y Melilla cuando se habla de territorios nacionales ubicados físicamente dentro de otro país. Pero pocos conocen, salvo la mayor de catalanes, que hay una villa más en esa situación. Es Llivia, está en Francia, pero pertenece administrativamente a la provincia de Gerona/Girona. ¿Y esto cómo puede ser?

La casi totalidad del actual departamento francés de los Pirineos Orientales debe su formación al llamado Tratado de los Pirineos de 1659 por el que España entregó a Francia 33 pueblos de las comarcas catalanas del Vallespir, el Capcir, el Conflent, el Rosellón y la Alta Cerdaña. Este tratado puso fin a la trifulca entre estos países que tuvo su origen en plena Guerra de los Treinta Años, cuando los franceses apoyaron la sublevación de los catalanes en 1640 al tiempo que los españoles hacían lo propio con la Revuelta de la Fronda. Sucesión de encontronazos que acabaron con la derrota española en la Batalla de la Dunas en 1958. Llivia quedó fuera de este tratado por tratarse de una “villa”, privilegio otorgado por el Emperador Carlos V, que Francia respetó escrupulosamente siendo este hecho el que permitió que ésta continuara bajo dominio del Rey de España.

El Tomoscopio de Mimbre situó en este enclave, más concretamente en el restaurante La Formatgeria de Llivia, la emotiva escena final de la novela. Si no se la quieren perder, el libro les está esperando.

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La cesta-punta aquí y ahora

¡Que no quede como una reliquia!

¡Que no quede como una reliquia!

Desde que se inauguró este blog, allá por el mes de Enero de 2014, El Tomoscopio de Mimbre ha puesto toda la carne en el asador para hacer llegar a todos sus lectores la grandeza y belleza del deporte de la cesta-punta. Y, cómo no, aquellos lugares del mundo en los que dejó huella en mayor o menor medida.

También multitud de anécdotas, unas ajenas y otras escuchadas por boca de mi abuelo, Joaquín Quintana, pelotari de Éibar cuyo recorrido profesional transcurrió entre Barcelona, Sevilla y, mayormente, en Tánger.

Si me dijeran “pide un deseo”, a diferencia de Silvio Rodríguez, me gustaría ver como remonta definitivamente este deporte en España. Y por pedir que no quede. A ver si se televisan partidos, al igual que ocurre con la modalidad manista, si se incluye en más anuncios y ya puestos, ¿no habrá un director de cine que tenga un proyecto para la cesta-punta del estilo, un poner, a La Leyenda de Bagger Vance?

¡Si quieren ayudar, ante todo enamórense de este deporte!

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Los mercaderes de gloria

andaCuando el dramaturgo francés Marcel Pagnol se decidió a escribir su primera obra de teatro, no lo pudo haber hecho con mejor puntería. Es conocida su estelar carrera, con obras cumbre como Marius que lo llevó a Hollywood, aunque a El Tomoscopio de Mimbre le interesó pararse en esa primera, creada en 1925 que se tituló “Los Mercaderes de Gloria”. Ya se sabe que cada guerra hereda un teatro y esta pieza es fiel exponente de las miserias de la I Guerra Mundial.

Todo un alegato, en apariencia antimilitarista, que en realidad blande su espada en la hipocresía de una sociedad necesitada de ensalzar a héroes y ciertos miembros de ella dispuestos a aprovechar el tirón social que la memoria de sus allegados les puede reportar. Concretamente en el plano político, tal como le ocurre al padre del personaje. Menos mal que la agudeza de Pagnol retrata en pocas palabras, puestas en boca de un político en la obra, una de las grandes verdades de la vida aún hoy: “Querido, en política, todo es comedia. Incluso cuando uno es sincero, cosa que hasta puede ocurrir a veces, hay que teatralizar la sinceridad, porque de otra manera la gente no se lo creería“. ¡Anda que no!