Se llevaron por delante la cesta-punta…

trampa

¡A cada uno le va lo que le va!

…y van camino de hacer lo propio con la economía de todos. ¿A qué me refiero?: a las apuestas, obviamente. Desde el momento en que la mayoría de modernas herramientas financieras fueron diseñadas por ludópatas adeptos a la cofradía del egoísmo ilustrado, la economía se está trufando de vulgares chiringuitos que pueden mover ingentes montañas de dinero “del de apuntar” al modo de un casino.

Obviamente, las magnitudes no son comparables entre la economía y este deporte. Aunque algún detalle sí. Mientras se entiende que la apuesta, al igual que la sal, es el condimento del plato no existe problema como tal. Cuando el condimento pasa a ser el plato, mal vamos.

La buena noticia es que todo esto desparecerá cuando una masa crítica de personas se decida a emplear su dinero mayormente en proyectos de economía productiva.

no dejes que te roben la cartera

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Una economía de película

La-vandera de cine

La-vandera de cine

Sí, es cierto, y respondo con esto a un amable lector. Buena parte de las grandes superproducciones que se realizan en La Meca de la cinematografía, Hollywood, no tienen como fin principal el entretenimiento del público. Tienen más bien que ver con otro tipo de entretenimiento como es el dinero invertido con objeto de que adquiera una tez cada vez más pálida. En la novela El Tomoscopio de Mimbre se dedica algún párrafo al tejemaneje en que se ha convertido la industria del cine en Hollywood.

Tres cuartas partes de lo mismo ocurre con la economía de los pelotazos. Asistimos de unos años a esta parte a multitud de compras de equipos de fútbol, con el consiguiente mercadeo de jugadores, protagonizados por millonarios aparentemente sin relación con este deporte profesional. Bueno, lo de deporte es por decir algo. En la actualidad, esto ya ha trascendido cualquier parámetro deportivo para escalar a niveles de fortín financiero.