Unas alineaciones imbatibles

¡Vaya juego que han dado!

Para aquellos que se asomen a la aventura de El Tomoscopio de Mimbre se toparán con no pocos personajes conocidos.

Equipo 1: María Zambrano, José Ángel Valente, Ramón Margalef, Igor Stravinsky, Alejo Carpentier, Julio Verne, Alfredo Bryce Echenique, Eliane Elías, Antonio Machín, Javier Ruibal y “El Pájaro” de Artefactum.

Equipo 2: Albert Camus, Marcel Pagnol, Jan Fabre, Léopold Sédar Senghor, Ramón Gaya, Oscar Peterson, Regina Llopis, Josephine Baker, Aurelio Galfetti, Murasaki Shikibu y Juan de la Cosa.

Equipo 3: Gastón Acurio, La Tía Grima, Lisa Ono, Nicolas Bouvier, Aimé Césaire, Jorge Luis Borges, Neil Young, Carole King, Victor Hugo, El Greco y Miguel Servet.

Equipo 4: Marek Halter, Emilio Ambasz, Rafael Alberti, Utagawa Hiroshige, Hasday Ben Saprut, Sócrates (el futbolista), Sade Adu, Juan Calvino, Vicente Blasco Ibañez, Fernando Pessoa  y Paco de Lucía.

¿Qué puede salir de poner en juego a todos ellos? Lean la novela y lo descubrirán.

Anuncios

La Expo’92 también fue un gran mamoneo

¡Once upon a time in the South!

¡Once upon a time in the South!

Desconozco lo al día que vivieron los acontecimientos de la Exposición Universal de 1992 en Sevilla, aunque de muchos fue conocido cómo bajo el manto del divertimento y la espectacularidad, se cometieron un sinfín de tropelías. Incluso llegó a acuñarse el “pellón” como magnitud monetaria de despilfarro, jugando con el término millón y el apellido del ínclito consejero delegado de la Sociedad Estatal Expo’92, Jacinto Pellón.

Otro escándalo monumental, y les dije en una entrada anterior que se lo contaría, lo constituyó la concesión ex aequo al arquitecto Emilio Ambasz del premio del Concurso Internacional de Ideas convocado para el diseño del recinto de la EXPO´92. El otro “premiado” fue el ingeniero José Antonio Fernández Ordoñez, apellido ilustre por la actividad política y económica de sus hermanos.

Lo que pudo haber sido (y no fue) un proyecto digno para la Exposición y un hito arquitectónico para la Historia de la ciudad, tal como propuso Ambasz, se trató de hibridar con la propuesta del otro ganador. A lo que, acertadamente, se negó el hispanoargentino que abandonó su idea de llevarlo a cabo. El comité encargado entonces de sacar adelante la magna construcción del recinto, quiso recuperar algunos elementos de Ambasz, casi seguro que por mala conciencia arrastrada.

De estos tejemanejes no se salvó ni el impresionante espectáculo del lago del Pabellón de España. En los años previos a su inauguración, el comité organizador del evento tuvo a bien recibir al representante de una compañía estadounidense, Juan Ramón Garcés, que presentó una propuesta novedosa que consistía, esencialmente, en una réplica de la exhibición que se ofreció todas las noches durante seis meses. La “amarga” respuesta la recibió un año después, justo al contemplar en televisión (con cara de ¿asombro?) un resumen de los mejores momentos de la magna celebración en su primera semana. Ahora verán con otros ojos el vídeo oficial acerca de cómo implementaron dicho espectáculo.