Augusto: recuerdo cariñoso y respeto al legado

Augusto Tolón

¡Que sepas que todavía sigues inspirando a gente!

Como muchos de los seguidores de este blog ya conocen, la dedicatoria principal de El Tomoscopio de Mimbre tiene un nombre: Augusto Tolón. Hoy hubiera cumplido 80 años pero, ya se sabe, la vida.

Al margen de la cantidad de personas que amablemente me transmiten sus muestras de cariño, al recordarlo, cuando paseo por la ciudad. Y como siempre, muy agradecido por el destacado honor que le realizó el ayuntamiento en su momento dedicándole el Centro Cívico de Zona Norte en El Puerto de Santa María (Cádiz).

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Camarón, un arte que ahí sigue

Festival de Montreux

Mítico cartel de aquella edición

Uno de los festivales de Jazz más abierto a otros sonidos, y por eso es uno de los más importantes del mundo, es el que se celebra anualmente desde 1967 en la localidad suiza de Montreux.

Y hubo una noche mágica que bajo el lema “Spain, where new music lives” (España, donde vive la nueva música) en Julio de 1991 y coincidiendo con la XXV edición del festival, en la que reinó el flamenco en todo su esplendor. Que no podía tener mayor protagonista que el legendario del tiempo Camarón de la Isla. Porque pocos como el de San Fernando consiguieron tener un padrino para aquella noche triunfal como el afamado músico, compositor y productor norteamericano Quincy Jones. ¿Quieren ver la actuación que inspiró la inclusión de este monstruo en El Tomoscopio de Mimbre?

 

Arthés Factum

¡Ustedes lo han querido!Si me hubiesen dicho hace una serie de años que la música medieval tendría una presencia apreciable en la banda sonora de mi vida, habría esbozado una medio sonrisa de “vale, otro día“.

Pero un determinado día se cruzó ante mí la oportunidad de asistir a un concierto de este magnífico equipo de músicos. No seré yo quien descubra, después de 20 años por esos escenarios del mundo, al grupo sevillano ARTEFACTUM. Todo lo contrario; su presencia en la novela es un lujo que quise darme con objeto de aportar algo más de allegro al relato.

Mención especial tiene el zanfoñero mayor del reino, El Pájaro (en el centro de la foto). Un tipo entrañable con sistema operativo de artista y un sentido del humor que salvará a este mundo de tanta máquina y automatización.

¡Pájaro, aquí, su seguro admirador!

Cordobesca nº1: de Visir…

Visir Hasday

Hasday ben Saprut

Hay días en los que el cerebro rescata vivencias entrañables agazapadas entre los pliegues de la memoria. Por eso hoy recuerdo a ese “hermano” de mi padre, José Chocrón Bentolila, que tenía por costumbre llamarlo Hasday, las veces que venía a visitarnos desde Venezuela.

Nunca supe realmente ni el porqué ni su significado hasta que en mi primer viaje a Córdoba (España), conocí una calle dedicada a este singular personaje, cuestión que desde entonces se convirtió en objeto de estudio.

Años después cayó en mis manos un ejemplar de Le Vent de Khazars en el cual volví a toparme con este insigne personaje que detentó altas labores de gobierno (visir, de facto) bajo mandato del Califa Abd al Rahman III, con la particularidad de pertenecer a la comunidad judía de Al Ándalus.

Annemasse y Servet…

Calvino y Servet

Calvino y Servet

La figura de Juan Calvino se me atravesó ya desde joven. Todo se  debió a una conferencia impartida por el profesor José Luis Aranguren en un Jerez de la Frontera de 1983. En ella nos explicó a los asistentes cómo la moral calvinista estaba en la base de la lógica económica que sibilinamente nos invadía procedente de la Anglosajonia.

Pero cuando terminó de caerme gordo del todo el personaje fue al tener conocimiento de la “fatua” que profirió contra Miguel Servet, por plantear éste que la razón tenía prevalencia de rango similar al dogma.

Resultado: otro gran intelectual ibérico pasto de los fuegos fatuos. Y otro no menos importante, acabó formando parte de la novela El Tomoscopio de Mimbre.

Los Pasos Perdidos…

Los pasos perdidos

Carpentier y su obra

Cuando era estudiante de Informática en la Universidad de Sevilla vino a parar a mis manos una novela cuyo autor, el cubano Alejo Carpentier, me llamó siempre la atención por su peculiar acento al hablar castellano.

Debo reconocer que por aquel entonces me supuso un esfuerzo el tránsito lector por aquellas páginas repletas de descripciones y reflexiones. Pese a todo, obtuve la recompensa al llegar a ese curioso final que no me esperaba.

Años más tarde le di una segunda oportunidad y volví a leerla. Eso me permitió recorrer la novela con otra perspectiva; posiblemente por aquel entonces “no tenía edad para entender ciertos estados del alma”, como dicen los orientales.

Al Capone y la cesta-punta…

al-capone-graffiti-18986022 No es cuestión de descubrir en este espacio la figura de Al Capone. Quien más quien menos ha tenido noticias sobre sus correrías, siendo las más nombradas las transcurridas por las calles de Chicago entre los años 1920 y 1930, ametralladora en mano.

Sin embargo, me temo que no muchas personas conocen la relación del ínclito personaje con esta modalidad de la pelota vasca que protagoniza nuestra novela. Ocurrió en ese Miami de 1923 cuando la vivaz cesta-punta arraigó, de la mano de las apuestas, en una localidad donde glamour y dólares se reproducían a igual velocidad que este juego.

Y, cómo no, captó la atención de personajes tan pintorescos como el célebre mafioso italo-americano, entre otros. Éste intentó por todos los medios hacerse con las riendas del lucrativo negocio de la cesta-punta pero no tuvo éxito por culpa de los que calificó como “santones vascos”, que no tragaron con el modelo de negocio que pretendía implantar para este deporte.

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