El Jai Alai de Lima

Jai Alai de Lima

Una instalación que duró poco tiempo

La evangelización católica en Sudamérica no es precisamente un episodio del que sentirse orgulloso y si no que se lo pregunten a Bartolomé de las Casas, que puede dar buena cuenta de ciertos sucesos que sonrojarían al más pintado.

Pero puestos a buscarle un lado bueno a aquello, muchos de los religiosos que fueron enviados por esos lares acabaron dejando algo de su impronta y no siempre espiritual. Traigo a colación hoy la labor de “polinización” que realizaron los frailes euskaldunes aprovechando las paredes de las recién construidas iglesias, para dar rienda suelta a una de sus aficiones deportivas más significadas: la pelota vasca. Por eso no es extraño que, con sus altibajos, estos juegos vascos hayan perdurado en el Nuevo Continente tantos años después de la mal llamada Conquista.

Perú tampoco fue una excepción a este respecto y como bien se hace referencia en El Tomoscopio de Mimbre, Lima también ha tenido y tiene sus frontones con mayor o menor vida en el tiempo. Sin embargo, hay que reconocer que la cesta-punta no ha sido la modalidad más adoptada por los lugareños, aunque otras como la mano, pala y trinquete siguen plenamente vigentes.

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Los sucesos de La Cantuta

La Cantuta

Para que no se olvide, que también es cuna de buen Magisterio.

La ciudad de Lima tiene no pocas historias sombrías que el tiempo y la política del momento se encargó de ir acallando. Una de ellas, bastante tétrica por cierto, tuvo lugar en la universidad radicada en el barrio de La Cantuta en el mes de Julio de 1992.

Bajo la presidencia del ínclito Alberto Fujimori, de raíces japonesas como muchos habitantes peruanos, y con la ayuda del a la postre macabro jefe de la Inteligencia, Vladimiro Montesinos, urdió una de las operaciones más sangrientas contra un grupo de profesores y alumnos de aquella universidad. Con la excusa de que el grupo terrorista Sendero Luminoso estaba extendiéndose por algunos campus estudiantiles, a la vista de las protestas que se producían en ese tiempo, emprendió un asalto protagonizado por el grupo Colina que acabó con varios muertos y heridos.

Gracias al valor de ciertas personas, jugándose la vida, se consiguió que este suceso no cayera en el olvido ni oficial ni popular. Desde El Tomoscopio de Mimbre se ha querido contribuir a este fin.