El papel del Euskera en la II Guerra Mundial

¡Una batalla peculiar!

¡Una batalla peculiar!

Imagínense esta escena: 1942, II Guerra Mundial, Oceáno Pacífico y los japoneses se han hecho fuertes en el enclave estratégico de la Isla de Guadalcanal. El alto mando aliado (mayoritariamente estadounidense) está reunido para diseñar una campaña de desembarcos que revierta el curso de los acontecimientos.

En una de las múltiples lluvias de ideas que se producen para valorar las diferentes estrategias a seguir en pos de dicho objetivo, llegado el momento de establecer qué código criptográfico se emplearía en las comunicaciones de la llamada Operación Watchtower, salta la liebre: el euskera.

Desde luego había que reconocer que el idioma elegido era complicado de narices para las nipones (y para cualquiera, dicho sea de paso). No obstante, alguien puso encima de la mesa que al tomar una decisión como esta corrían un serio riesgo. ¿Y eso por qué? Hiroshima tenía censados por aquellas fechas en torno a treinta y cinco jesuitas vascos. Y por si fuera poco tanto en Manila como en Shanghai, ciudades bajo control del Imperio del Sol, residían bastantes jugadores de cesta-punta haciendo sus particulares Asias. Como al ejército japonés se le ocurriera echar mano de tanto vasco por la zona, peligraba bastante el secreto de las comunicaciones de una batalla que acabó durando cerca de un año.

El Tomoscopio de Mimbre incluyó en las páginas de la novela este curioso episodio real que tan trascendente fue para el devenir de la II Guerra Mundial.

euskera

¡Bienvenidos “Flock of Snowbirds”!

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¡El frío no es para mí!

Cuando por estas fechas los fríos que recorren Norteamérica, entiéndase EEUU y Canadá, ya llevan un tiempo asomando la patita, hay una colonia de jubilados que al modo ancestral de las aves migratorias coge su avión, caravana, etc…, y pone rumbo mayoritariamente hacia el estado de Florida donde el clima invernal es menos agresivo para huesos y estados de ánimo.

Pero este hecho que podría no pasar de anécdota graciosa, tiene unas derivaciones en lo económico poco desdeñables. Es más, la cantidad de ingresos que esto genera en las arcas floridanas, alquiler o venta de casas, campings de lujo, compras de todo tipo, cuidados, restaurantes, etc…, hace que las autoridades locales los mimen al máximo. Tan es así que hasta la legislación tributaria del estado tiene sus guiños para con este grupo de personas.

El Tomoscopio de Mimbre cuando tuvo conocimiento de “esta especie migratoria”, y al tener como uno de los escenarios de la novela el Sur de Florida, incluyó como personajes a una pareja que promete dar mucho juego en un próximo futuro.

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Tan organizados están que tienen hasta su propia web: http://www.snowbirds.org/home

Shikoku Henro: la ruta de los 88 templos

¡El Camino de Santiago japonés!

¡El Camino de Santiago japonés!

Alrededor de un siglo antes de que los primeros peregrinos se dejaran ver por los caminos que conducían a Santiago de Compostela, un monje budista llamado Kukai creó en Japón una ruta circular que recorría en el sentido de las agujas del reloj la isla de Shikoku, de donde era originario.

Perteneciente a una familia aristocrática, fue y sigue siendo considerado un sabio en su país al se atribuye, entre otras, la creación del silabario katakana con muchos de los caracteres chinos que tuvo ocasión de aprender durante su estancia de estudios en aquel país.

En la actualidad, la ruta de los 88 templos constituye uno de los mayores atractivos turísticos y culturales del Japón. Recorrido que se puede realizar a pie, en bici, moto o coche, agrupa estos templos del 1 al 23 representando la idea de despertar, del 24 al 39 austeridad y disciplina, del 40 al 65 el logro de la iluminación y del 66 al 88 se establece como de entrada en el nirvana. El Tomoscopio de Mimbre no puede por más que recomendar esta maravillosa excursión en el país del Sol Naciente.

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¡Gustos musicales “peculiares”!

¡Sólo falta el olor a ...!

¡Sólo falta el olor a naftalina!

Si les pregunto por los grandes exponentes del versionado instrumental de éxitos musicales en los años sesenta y setenta del siglo pasado, a buen seguro que los más talluditos podrán nombrarme a los Mantovani, Franck Pourcel y Ray Conniff de carrerilla.

Incluso algún acérrimo de este estilo musical easy listening puede venirse arriba y enarbolar uno de los dos cassettes (hasta de 8 pistas, como el de la imagen) que Fausto Papetti llegó a grabar por año, de más que probable adquisición en alguna gasolinera.

¡Cuántos contestadores automáticos, fiestas de postín e hilos musicales de empresa han permitido la reproducción de este tipo de “infaustas” versiones!

A ese respecto, El Tomoscopio de Mimbre no pudo contenerse a la hora de dar su “merecido” (reconocimiento) al personaje en un episodio de la novela. ¡Seguro que se sonríen cuando lo localicen!

El Concorde en Tánger

¡El culmen de la aviación comercial!

¡El culmen de la aviación comercial!

Uno de los grandes acontecimientos acaecidos en el Tánger de principios de los setenta fue la llegada del avión supersónico franco-británico Concorde a su aeropuerto. Instalación que debió ser remozada debido a la necesidad de prolongar su pista principal de aterrizaje para acoger a semejante mastodonte aeronáutico procedente de Toulouse.

Desde la perspectiva de un niño de siete años, como fue mi caso, la expectación se tornó en miedo cuando a eso de las 14:30 horas de ese inolvidable 3 de Mayo de 1972 un estruendo se adueñó del campo sonoro de la ciudad. Se trataba del instante en el que el avión dejó justo de volar por encima de la velocidad del sonido, para dar una vuelta previa al aterrizaje.

El Tomoscopio de Mimbre se hizo, nunca mejor dicho, eco de este histórico suceso en un momento absolutamente crucial de la novela. Si desean revivirlo durante su lectura, el relato les espera.

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Lisa Ono: melodía senza fine

¡Un magnífico ejemplo de mestizaje!

¡Un magnífico ejemplo de mestizaje!

Con ese nombre y esos rasgos, ¿quién diría que esta dulce mujer es brasileña? Pues lo es, y del mismísimo Sao Paulo. Aunque, claro está, que esos ojos delatan su origen asiático; japonés para más señas.

Las vicisitudes económicas de su familia provocaron que desde los diez años pasara un semestre en Tokio y el siguiente en Río de Janeiro. Dado que su padre regentaba en la capital nipona un restaurante (Saci Pereré), éste se convirtió desde los quince años en su primer escenario donde cantaría bossa nova acompañada de su guitarra. Su naturalidad, voz e impresionantes colaboraciones con Tom Jobim y Joao Donato, le llevaron a ser considerada como la introductora de este estilo musical brasileño en Japón.

El Tomoscopio de Mimbre le hizo un hueco a la artista en un episodio concreto de la novela, queriendo reforzar el puente de la historia entre ambos países y reiterando el carácter cosmopolita de esos lugares. Es por eso que una brasileña de origen japonés les canta en italiano el famoso tema de la película de Billy Wilder “Avanti! (¿Qué ocurrió entre tu padre y mi madre?)” titulado Senza Fine. ¡Disfruten del tema!

Osaka: no sólo un motor industrial para Japón

¡El aeropuerto en una isla artificial!

¡El aeropuerto en una isla artificial!

Si dicen de Tokio que es la ciudad sin alma, Osaka sigue sin acordarse de que una vez la tuvo. A lo mejor el motivo de esto pueda encontrarse en que fue prácticamente destruida durante la II Guerra Mundial. Su demostración más palpable lo constituye una arquitectura de metal y vidrio que define un skyline harto peculiar, desde que el cine norteamericano nos lo mostrara en la película Black Rain.

Pese a todo, tiene una fuerza que atrapa de inicio al visitante desde que aterriza en su espectacular aeropuerto, tal y como se recoge en El Tomoscopio de Mimbre. Como espectacular es también el emblemático edificio conocido como Celestu Umeda, construido en 1993, mirando por el rabillo del ojo el diseño del Arco de la Defensa de París.

Aunque hay una construcción sospechosa de albergar el útimo resto de alma en esta ciudad. Se trata del Castillo de Osaka. Esta impresionante imagen, cuya perspectiva lo muestra flanquedo por edificios modernos, esconde una tradición de indestructibilidad digna de un superviviente. Salvo la torre principal que ha sido tocada o hundida en diferentes momentos de la Historia (1665, 1868 y 1945), esta joya arquitectónica tiene la peculiaridad de tener más parte bajo tierra que a la vista.

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El “Apeles de las líneas negras”

¡Así quiso mostrarse a la Historia!

¡Así quiso mostrarse a la Historia!

Es cierto que la imagen de la izquierda es muy conocida, no hay duda. Sin embargo, no todo el mundo al que se le pregunta es capaz de acertar con el autor de este autorretrato.

El Tomoscopio de Mimbre, gran admirador de la figura del genial pintor, dibujante y grabador, Alberto Durero, no desaprovechó la ocasión para incluirlo en un momento culmen de la novela aunque fuese ya en sus postrimerías.

El “Apeles de las líneas negras”, como lo definiera Erasmo de Rotterdam, y figura emblemática del Renacimiento Alemán, destacó por la minuciosidad en su faceta de observador del más recóndito detalle lo que confirió una enorme calidad al trazado de cualquier dibujo que salió de sus manos.

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La cesta-punta en París

Cesta en Francia

¡Siempre nos quedará París!

Puede que todavía haya personas que desconozcan la existencia en la nación vecina de un territorio denominado País Vasco francés. Es una de las maneras de comenzar a entender por donde les viene esta gran afición al deporte de la cesta-punta. Localidades no muy lejos de la frontera española como Pau, Biarritz, San Juan De Luz, están hoy a la cabeza de Europa en la celebración de festivales de cesta-punta. Es más, el hasta hace un par de años presidente de la Federación Internacional de Pelota Vasca ha sido un francés: Dominique Boutineau.

Y París qué, ¿no tenía frontón de cesta-punta? La respuesta es sí, como bien acredita la imagen que da inicio a esta entrada. Sin embargo, hay que reconocer que no estuvo activo mucho tiempo.

Pero eso sí, si tiramos algo más de historia, un antecedente del frontenis, que en París se denominaba Jeu de Paume, tiene acreditados sus más de 300 años de antigüedad. Tan es así que el archiconocido Palacio de Versailles albergaba entre sus paredes una cancha para uso y disfrute de sus cortesanos.

Aunque el encuentro más importante que se celebró en dicho recinto fue el famoso Juramento del Juego de Pelota por el cual, un 20 de Junio de 1789, los 577 diputados del tercer estado se comprometieron a redactar una fórmula que rompía con el statu quo político reinante, nunca mejor dicho, y es considerado como el pistoletazo de la Revolución Francesa.

En el cuadro de Jacques-Louis David, gran amigo de Tánger, que se puede contemplar debajo queda constancia de aquel acto y de la particularidad del recinto.

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¡Oh, deer!: los sikas de Nara

Sika de Nara

¡Pese a todo están considerados como intocables!

La semana anterior publicaba en este blog la fascinante aventura del escritor español Vicente Blasco Ibañez, relatada en su interesante “La vuelta al mundo, de un novelista“. Pero fue durante la lectura del episodio donde el autor desgrana sus andanzas por Japón cuando se produjo uno de esos momentos mágicos que la vida te regala de vez en cuando.

Repasando algunos blogs y vídeos que en Internet hay publicados sobre viajeros y turistas al país del Sol Naciente, quiso la casualidad que una de aquellas grabaciones audiovisuales mostrara la apacible vida que llevan unos cervatillos en el Parque Nacional de Nara. Esta ciudad, bajo la denominación de Heijō-kyō, fue la primera capital fija de Japón. Cuenta la leyenda que allá por el siglo VIII, a los pocos años de su fundación, “un dios montado en un ciervo blanco visitó el lugar sobre el monte Mikasa”. Desde entonces los ciervos sika (shika en japonés) de este lugar, aparte de sagrados, son considerados como “los protectores de la ciudad y mensajeros de los dioses”, hasta el extremo de que matar un ciervo en Nara en tiempos pretéritos conllevaba la pena capital.

La magia surgió al comprobar cómo en el libro, Blasco Ibañez describía su periplo por las sendas de este parque en el momento de ser “asaltado” por estos animalillos en busca de sus ansiadas galletas de avena prensada, mientras que en el vídeo se reproducía la misma escena por parte de unos occidentales del siglo XXI.

El Tomoscopio de Mimbre no dejó pasar la oportunidad de incluir entre sus páginas, aunque de forma breve, una referencia a este episodio. Y les obsequia con este vídeo para su disfrute.