Cuando tus datos pasan a ser producto

bd1

¡Las modernas bateas!

Hubo un tiempo en el que a casi nadie le importaba a qué hora salías de casa, qué recorrido hacías de camino al trabajo o en qué te gastabas el dinero. Y los poquísimos “cotillas” interesados en ello, no tenían los medios para monitorizar tantas fuentes como hoy es posible.

Es cierto que las empresas adquirían datos de los usuarios regalando tazas, balones y demás, tras recibir del cliente las protocolarias cinco tapas de yogures rellenando el cupón adjunto. ¡Pecata minuta, visto ahora!

En la actualidad cualquier movimiento, compra o consulta es registrado con total placet y/o desconocimiento de los usuarios en grandes bases de datos. Por eso, al abaratarse el procesado y almacenamiento de datos han surgido empresas que, utilizando algoritmos matemáticos sofisticados, están obteniendo de esos datos perfiles de comportamiento de los usuarios. Todo para llegar al paroxismo de la cuantificación del yo con objeto de comerciar con esos datos por parte de una serie de data brokers.

Algo de esto puede encontrarse también en El Tomoscopio de Mimbre.

bd2

La investigación en España

no más recortes

¡Absolutamente de acuerdo!

Me quedo con Roszak cuando en 1968 decía: “Cualesquiera que sean las demostraciones y los beneficiosos adelantos que la explosión universal de la investigación produce en nuestro tiempo, el principal interés de quienes financian pródigamente esa investigación seguirá polarizado en el armamento, las técnicas de control social, la mercancia comercial, la manipulación del mercado y la subversión del proceso democrático a través del monopolio de la información y del consenso prefabricado”.

En la actual era del cortoplacismo en la que todo se ha de sustanciar ya, la investigación tiene todas las de perder frente a la cultura del pelotazo. Hacerse rico de cualquier forma, normalmente de mala, lo acaba pagando, y nunca mejor dicho, el colectivo.

Si a eso se une el escaso aprecio y favor otorgados tradicionalmente por este país a todo lo relacionado con el conocimiento, tenemos harto complicado nuestro deambular por el siglo XXI como sociedad económicamente solvente.

Aquí donde a la inflación algunos la denominan inflacción, ¿por qué a algunos beneficios no los denominan beneficcios? Puede ser que abra la puerta a mucha gente al pensar que algunos sean bene-ficciones.  beneoficios

Como siempre, algún antepasado nuestro tenía su momento de lucidez y gustaba de ponerla por escrito:

baroja

Se llevaron por delante la cesta-punta…

trampa

¡A cada uno le va lo que le va!

…y van camino de hacer lo propio con la economía de todos. ¿A qué me refiero?: a las apuestas, obviamente. Desde el momento en que la mayoría de modernas herramientas financieras fueron diseñadas por ludópatas adeptos a la cofradía del egoísmo ilustrado, la economía se está trufando de vulgares chiringuitos que pueden mover ingentes montañas de dinero “del de apuntar” al modo de un casino.

Obviamente, las magnitudes no son comparables entre la economía y este deporte. Aunque algún detalle sí. Mientras se entiende que la apuesta, al igual que la sal, es el condimento del plato no existe problema como tal. Cuando el condimento pasa a ser el plato, mal vamos.

La buena noticia es que todo esto desparecerá cuando una masa crítica de personas se decida a emplear su dinero mayormente en proyectos de economía productiva.

no dejes que te roben la cartera

Huemul, la isla misteriosa

huemul

Un pufo salvó finalmente esta isla

En un lago formado por agua de glaciar en la Patagonia argentina, no muy lejos de la localidad de San Carlos de Bariloche, se encuentra la pequeña isla de Huemul.

Hoy en día no pasa de ser una reserva natural de gran valor ecológico aunque esconde en su seno una de las más fantásticas historias sobre nazis huidos de la Alemania hitleriana.

El general, y entonces Presidente de la República, Juan Domingo Perón en su ansia por convertir a Argentina en una superpotencia a cualquier precio, se dejó colar uno de los mayores pufos por cuenta de un grupo de científicos y militares del tercer Reich.

Más, en El Tomoscopio de Mimbre.

Isla Huemul complejo Reactor

La cesta punta en Zaragoza

frontón zaragoza

¡No sólo se extendió por el mundo; también por España!

Esta entrada tiene una dedicatoria especial para mi admirada Pilar Paúl Garasa, eminente doctora en Psicología y una de las primeras lectoras de El Tomoscopio de Mimbre.

El objeto del tema de hoy es rendir homenaje al Frontón Zaragozano, primer frontón que se abrió en Zaragoza para jugar a pelota a mano, cesta punta, pala y paleta. Inaugurado en el año 1895 en el barrio de Montemolín junto a la calle Miguel Servet (nombre del Hospital donde Pilar trabaja y personaje que aparece en la novela),  estuvo abierto al público ofreciendo sus espectáculos deportivos hasta el año 1967.

Resulta curioso, al observar bien la imagen, como en la parte inferior aparece reseñado el número del tranvía con el acceder a las inmediaciones del recinto. Y es que al parecer en los años 30 del siglo anterior hubo en la ciudad un servicio especial de tranvías cuyo destino era el Frontón.

Dice Ajovin Puente Mateo en su blog que incluso “en la fachada del Café Salduba, de la plaza de la Constitución (hoy de España), se daban a conocer los horarios de los partidos o si estos habían sido suspendidos”. ¡Magnífica reseña, caballero!

La cocina peruana (II): Anticuchos, al rico pincho peruano

Tia Grima

¡Tía Grima, Maestra anticuchera!

Uno de los manjares típicos del pueblo peruano lo constituyen los anticuchos. Y la mujer que mejor los vende en Lima es Grimanesa Vargas, “la Tía Grima” para todos. Puedo asegurarles que no tengo relación mercantil alguna con este imperio limeño de los pinchitos pese a la coincidencia de siglas, ATG.

Sólo quise homenajear, a través de las páginas de El Tomoscopio de Mimbre, a aquellas cocineras que sin el renombre mundial de Gastón Acurio, han encumbrado la gastronomía peruana hasta ser la más puntera del continente sudamericano.

Otro día conocerán más perlas de la cocina popular de este gran país.

Disney y la cesta-punta

tron

¡Un espectáculo de película!: TRON

Si echamos una vista a lo largo de los últimos setenta años, no son pocas las coincidencias que el deporte de la cesta-punta y Walt Disney tuvieron. Y siguen teniendo. Se lo cuento.

Si empezamos conociendo que uno de los frontones más importantes y que mejor ha resistido la embestida de los tiempos ha sido el del Orlando (Florida), aún en funcionamiento, enseguida nos vendrá a la cabeza el lugar donde también se halla el Parque Disney, matriz del imperio actual de la firma de dibujos animados.

Recalamos ahora a principios de los años ochenta. Gran apuesta de Disney por el cine de animación por ordenador, aunque la tecnología existente no diera para más (tuvieron que usar actores reales todavía): TRON. Uno de los momentos más recordados por los espectadores es la escena de un partido a muerte basado en la cesta-punta, como puede verse en la foto de arriba.

Esta inspiración pudo deberse, probablemente, a la afición manifestada por el fundador de esta vasta fabrica de sueños por este deporte, tal y como se refleja en la instantánea.

wdisney