Rinconete y Cortadillo 2.0

Logotipo de esta red social

Logotipo de esta red social

Es posible que muchos de los que lean esta nueva entrada del blog conozcan de una forma u otra la red social Panoramio. Para los que no, pueden quedarse con la idea de que muestra todas aquellas fotos propias que sus miembros suben y que quedan geolocalizadas en una aplicación como Google Maps.

Lo que algunos puede que conozcan es que la pareja que alumbró esta idea es de origen español, llamando la atención del gigante tecnólogico Google que les acabó comprando la aplicación. Aparte de los suculentos dólares del contrato, la pareja debía comprometerse a pasar los siguientes tres años en la sede suiza de Zurich, propiedad de la empresa multinacional norteamericana.

Pero lo que me temo no sepa la mayoría de los lectores es la pícara forma que utilizó esta pareja para dopar la aplicación en sus inicios. Dado que la experiencia dice que las aplicaciones mueren por falta de actividad y de usuarios, Joaquín Cuenca y Eduardo Manchón ni cortos ni perezosos pusieron a familiares y amigos a subir todo el arsenal de fotos a su disposición durante una buena temporada. El resto ya es historia… Y exitosa por cierto. Más en El Tomoscopio de Mimbre.

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¿Habrá que ser un genio para darse cuenta?

Tío Gilito

Efectivamente, Adam Smith se equivocaba en esto

Aprovechando lo comentado en la entrada anterior sobre la película Una mente maravillosa, traigo a colación una escena gordiana de la misma que refleja la trascendencia que tendría con posterioridad para la teoría económica actual. Es el momento en el que el protagonista ve claro lo equivocado que estaba Adam Smith en su aseveración de que “para el mejor resultado del conjunto, cada miembro del grupo debe hacer lo mejor para él”.

La deriva que está tomando el mundo tiene, en mi opinión, bastante que ver con esta filosofía. Y ver que John Nash se permitió refutar así a Adam Smith no debe sorprendernos en España. El filósofo José Ortega y Gasset ya expresó esta refutación en una de sus máximas que pasó a la posteridad: “Yo soy yo y mi circunstancia (la parte más conocida); y si no salvo mi circunstancia tampoco me salvo yo (la parte más desconocida)“.

Disfruten con la escena en cuestión del film:

Un hacker de ética intachable

Con Richard Stallman

Un día para recordar

Como continuación de aquella entrada de este blog en la que hacíamos una precisa distinción entre los términos hacker y cracker, traigo aquí la figura de Richard Stallman.

Vaya por delante que este norteamericano se ganó en su día un puesto de relevancia en el mundo hacker. Ahí dónde lo ven, este hombre fue el impulsor de varios proyectos de programación que pasaron a la historia. El primero fue el editor EMACS, todavía utilizado. Aunque su gran bombazo fue inspirar todo un cuerpo de programas (HURD), realizados en comunidad, que permitió el nacimiento del sistema operativo conocido hoy como Linux.

En el año 2003 tuve ocasión de compartir, en Granada, un rato de charla con él sobre la utilización de software libre en entornos educativos.

Tánger también podía dejarte “helado”.

Heladería Coloma

Así recuerdo la Heladería Coloma de Tánger

Uno de los templos en la elaboración de helados en Tánger siempre fue nuestra recordada Heladería Coloma. Aunque mi memoria gustativa sea más fina y no olvida aquellos helados de diez bolas en cucurucho con el que se nos premiaba, de niño, en ocasiones excepcionales.

Esta heladería tuvo su primera radicación en la calle Marco Polo, para luego establecerse en la calle Juana de Arco (ahora Allal Ben Abdellah).

Me contaba mi madre que uno de los placeres de mi abuelo Joaquín, en sus años de pelotari en la ciudad, era subir la cuesta del Hotel Cecil hacia el Sagrado Corazón, hacer su parada en Coloma y degustar en plato con cuchara sopera ese río de felicidad congelada. Lo encontrarán, cómo no, en las páginas de El Tomoscopio de Mimbre.

Beto Montoreano imaginó los sueños de El Greco

Los sueños, Alberto Montoreano

Los sueños, Alberto Montoreano

Desde el insigne barrio de Palermo en Buenos Aires, exporta su arte abstracto y surrealista a toda el mundo Alberto Montoreano.

Ha realizado muestras individuales y colectivas en galerías argentinas, estadounidenses, francesas y polacas. De ahí el reconocimiento que se ha ganado a lo largo de los años en este mundillo tan complicado del arte.

El Tomoscopio de Mimbre incorporó a las páginas de su novela una pequeña mención a este impactante autor y a la obra que aparece en la foto que preside esta entrada. Una muestra de la obra de este singular pintor está expuesta en Internet.

Bazar Corona de Tánger (I)

Kacem del Bazar Corona

Kacem haciendo reír a mi padre mientras prepara té

Aunque no es un comercio ubicado en la zona más turística de Tánger, antigua calle Velázquez (ahora Khalid Ibn Al Walid), el Bazar Corona es de esos lugares con encanto que acaba concitando a no pocos turistas al cabo del año.

Y gran parte de esa magia reside en los propietarios que ha tenido. En la actualidad Kacem, que heredó de su padre el local y algunas maneras comerciales, aderezando éstas con bastante cosecha propia, es el rey de la transacción y la labia.

Aún así, para nuestra familia, siempre será nuestro vecino de abajo y un amigo que siempre te recibe efusivamente para compartir un buen té (y venderte algo, claro).

Búsquenlos entre las páginas de El Tomoscopio de Mimbre y, lo mismo, se llevan alguna sorpresa.

Frontón Sierpes (I)…

Frontón Sierpes

Hemeroteca del ABC en Abril de 1936

En una entrada anterior mucha gente se sorprendió cuando hice mención a la existencia de un frontón de pelota vasca en Sevilla: el mítico Frontón Betis.

Hoy la sorpresa viene de la mano de un segundo frontón que hubo en la capital hispalense: el Frontón Sierpes. La peculiaridad de éste viene dada por el hecho de que eran las señoritas de la época las que jugaban a este deporte en dichas instalaciones.

Azulejo Deportes Z

Azulejo de Deportes Z en Sierpes

Alguno estará pensando que eso es mucha imaginación. Nada de eso. Un personaje como Narci Fernández Melgarejo, tía del legendario rockero de Los Remedios, Silvio, se despachaba en estos términos durante una entrevista: «Yo era pelotari del Frontón Sierpes y cuando alguien me preguntaba que cuántas niñas jugábamos, siempre respondía que éramos cincuenta y todas putas. Entre ellas, yo». ¡Vaya nervio gastaba la señora!

Otro detalle que remata la certeza sobre este recinto es que Juliá, la del puesto de Los Monos, era la responsable de la restauración del Frontón Sierpes. Y una pregunta: ¿alguien se fijó en los azulejos de la tienda Deportes Zulategui, en la calle Sierpes hasta hace unos años? En uno de ellos se juega un partido de frontón.