Yo-Yo Ma o la alquimia de un acorde

Yo-Yo Ma

Un lujo para la sensibilidad

La variedad de caracteres de las personas hace que unas atesoren más devociones que otras. Y, cómo no, a diferentes personajes o cosas de la vida. En mi caso, me declaro limitado en cuanto a mi colección de devociones.

Pero una de ellas es este auténtico virtuoso de violonchelo, franco-chino para más señas y  de nombre Yo-Yo Ma. Oír sus interpretaciones es uno de esos placeres que la vida regala de cuando en cuando. Placer que roza lo sublime cuando se junta con otro monstruo musical como es el consagrado compositor italiano Ennio Morricone.

Disfruten de esta pieza, porque hay otra esperando en el libro El Tomoscopio de Mimbre:

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Fabre-cante flamenco de ilusiones.

Jan Fabre

El artista flamenco Jan Fabre

Cuando estuve en 2005 en la localidad belga de Lovaina me llamó la atención una singular obra del artista Jan Fabre en la plaza Ladeuzeplein: una enorme mosca atravesada por una especie de aguja metálica en forma de poste.

Eso me condujo a saber algo más de este flamenco de Amberes y de ahí supe de las enigmáticas money-performances que realizó desde los años 70 en plazas públicas de no pocas ciudades europeas. En ellas, tras recoger algunos billetes de curso legal así como facturas y tickets de los transeúntes, los pasaba a fuego para acabar escribiendo con sus cenizas la palabra MONEY. Toda una provocación en la época. Pues con una de éstas arranca la historia de El Tomoscopio de Mimbre.

¿Alegoría de lo que ciertos organismos financieros han acabado haciendo con el dinero de todos? Es posible.

Y como no lo puedo decir mejor,  me adhiero a estas palabras de Afonso Becerra: “Ciertamente, Jan Fabre es un guerrero de la belleza, pero también un perforador del siempre actualizado decoro burgués, incluso en épocas de crisis como la actual”.

“Ay, qué trabajo me cuesta…

Viñeta Forges ciencia

Como siempre GENIAL el maestro Forges.

… quererte como te quiero”, tal como proclamara Federico García Lorca y tan bien cantaron Camarón y Javier Ruibal. Por si no lo saben, a diferencia de Estados Unidos (USA), España ni tiene cultura de mecenazgo ni una buena ley al respecto. Cuando un ciudadano norteamericano decide donar una cantidad de dinero para una investigación médica, medioambiental, etc… o a una asociación de carácter social, tiene la posibilidad de hacerlo sin complicaciones fiscales de ningún tipo.

¿Por qué saco hoy a colación este tema? Simplemente porque la idea inicial de la publicación y distribución de El Tomoscopio de Mimbre estaba sujeta a que los fondos generados se destinasen íntegramente a apoyar una iniciativa como las descritas en el párrafo anterior, en homenaje a Augusto Tolón, mi padre.

Y tras varios intentos infructuosos, la búsqueda continuó y no se detuvo hasta alcanzar el objetivo pretendido. Pero para alegrarnos el alma que no falte la música del maestro:

Un cerebro en acto de servicio.

Javier de Felipe

Con el profesor Javier de Felipe

Hace tres años por estas fechas, tuve ocasión de aprender algo más con el doctor Javier de Felipe sobre los misterios, cada vez menos aunque todavía muchos, del cerebro humano. Este viaje al interior de ese bosque neuronal tuvo lugar en el marco del ciclo de conferencias TecnoRevolución por cortesía del Espacio Fundación Telefonica en Madrid.

En ella el profesor del prestigioso Instituto Cajal expuso los avances que se están logrando en los macroproyectos plurinacionales que codirige como son Human Brain Project y Blue Brain, que buscan simular por ordenador el funcionamiento de un cerebro humano como plataforma experimental para acelerar, por ejemplo, el combate contra las enfermedades degenerativas del mismo.

Y Blue Brain es el banderín de enganche con El Tomoscopio de Mimbre ya que aparece citado como uno de los proyectos en los que colabora nuestro Pau Fortell/Ulrich Wessling virtualizando, mediante algoritmos genéticos, algunas funcionalidades de una columna cortical.

Goxua o la exquisitez de lo sencillo

Goxua, dulce en euskera

Goxua, dulce en euskera

Hay placeres terrenales que una vez se han probado perduran en la memoria gastroemocional de las personas.

Este postre del que hoy hablamos es uno de esos que te atrapa desde la primera cucharada. La pena es que no en todos en los restaurantes que lo ofrecen en la propia Euskadi, hacen por esmerarse.

Eso sí, yo me quedo con el que hacía la madre de mi amigo Aitor Zárate en los años ochenta en Vitoria. Hoy, me conformo con el que venden en la pastelería vitoriana “La Peña Dulce” y El Tomoscopio de Mimbre tampoco olvidó su reseña en la novela.

Si se atreven a hacerlo tienen una página soberbia para el intento, que incluye un vídeo en el que se muestra, paso a paso, la forma de realizarlo.

Tanjah, Tangier, Tánger… Tingis

Revista Tingis

Portada del último Tingis que hay por casa

Para aquellos a los que haya despertado algo de curiosidad ese Tánger que reside en las retinas de todos aquellos que lo vivieron, les presento una publicación mensual que, con mucho esfuerzo, dirige doña Lydia Sanz. Cierto es que colaboran multitud de tangerinos por el mundo con contenidos de todo tipo, pero la tarea de coordinación, maquetación y distribución corre a cargo de esta abnegada mujer.

Como no podía ser de otra manera, ya se ha enviado a la revista TINGIS una reseña de la próxima publicación de El Tomoscopio de Mimbre dada la condición de tangerino que detenta su protagonista y a la de vivencias que en este relato vienen recogidas sobre dicha ciudad.

¡Gracias a todos los que siguen haciendo posible la aparición periódica de esta revista!

Lo que les decía: mediático a tope.

Aunque lo pinten de colorines, cesta-punta se queda

Aunque lo pinten de colorines, cesta-punta se queda

Ya se comentó con anterioridad el anuncio de LOEWE que muestra imágenes del deporte de la cesta-punta y la asociación que éste siempre tuvo con el glamour.

Pero no es la única publicidad que incluye secuencias practicando este deporte. Unas semanas antes comenzó a emitirse en las televisiones una cuña sobre cápsulas de café de la marca CARTE NOIRE. Vale que no es exactamente cesta-punta. Pero, envuelto o no en dosis de futurismo, no hay más que ver la herramienta que llevan enguantadas algunos de los figurantes del anuncio.