El sueño de María…

María ZambranoMi retina aún conserva esas imágenes, casi furtivas, tomadas por la televisión española de 1984 en las que María Zambrano era ayudada a bajar del autobús lanzadera del aeropuerto, el día de su regreso a España desde Ginebra.

Recuerdo a mis padres algo emocionados delante del televisor fruto de la admiración hacia un símbolo de la intelectualidad que volvía del exilio.

Felizmente, cuatro años más tarde se produjo una mínima reparación hacia su figura al convertirse en la primera mujer que recibió el Premio Cervantes. Gloria que su delicada salud le permitió disfrutar sólo hasta 1991.

Hoy en día, su legado está depositado en el Palacio de Beniel de Vélez-Málaga, sede de la Fundación María Zambrano, donde puede uno intentar pasar un tiempo entre sus sueños. Y ojeando también la edición honorífica de El Tomoscopio de Mimbre allí depositada.

Otro día, más, sobre esta gran mujer.

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El juego de GO

Tablero GO

Un tablero de GO con ishis blancas y negras

Puede que a estas alturas todavía haya gente que desconozca la existencia de este juego de estrategia en tablero. Entre los jóvenes, me imagino, que el consumo de cómics y series manga japonesas les permite ponerle imagen a lo que digo.

Si el ajedrez puede parecerle a alguno reservado para sesudos, está a tiempo de subir un peldaño más.  El GO genera un mayor número de jugadas futuras a tener en cuenta. De hecho, en Japón, su estudio tiene carácter universitario, con lo que poca broma con esto. ¿Algún valiente? Ahí tiene un buen pasaporte para aficionarse.

Y aunque la historia de este juego atesora un anecdotario de partidas que han llegado a durar hasta semanas, me llamó bastante más la atención el sentimiento que Jorge Luis Borges expresaba en estos versos:

Es más antiguo que la más antigua escritura
y el tablero es un mapa del universo.
Sus variaciones negras y blancas
agotarán el tiempo;
en él pueden perderse los hombres
como en el amor o en el día.

El Tomoscopio de Mimbre hace coincidir en Buenos Aires a estos dos fenómenos.

Tánger también tuvo frontón de cesta-punta…

Pelotari de Eibar

Mi abuelo Joaquín

Aunque pueda parecer exótico, así fue. Entre los años 30 y 40 del siglo pasado el deporte de la cesta-punta echó raíces en la ciudad internacional de Tánger, cuando todavía no existía administrativamente el reino de Marruecos como tal.

Una villa que vivió de la modernidad aportada por la variedad de nacionalidades, etnias y religiones que convivían, fruto del estatus de internacionalidad del que gozaba por aquel entonces.

Y mi abuelo Joaquín tuvo el privilegio de formar parte del plantel de pelotaris, la mayor parte de aquellos años (algo tuvo que ver la guerra civil, para qué engañarnos). Una ciudad que acabaría acogiendo durante casi cuarenta años a este eibarrés, aventurero de la cesta-punta profesional. En El Tomoscopio de Mimbre más.

Sucedió una noche…

Inspiración Aleixandre

El libro de Vicente Aleixandre

… aunque no como en la película de igual nombre. Sin Clark Gable ni Claudette Colbert, claro está.

No puedo explicar cómo ni porqué, pero de repente, aquella noche, en ese duermevela en el que vi sumido tras quedarme dormido en el sofá del salón de casa de mis padres, se produjo una extraña circunstancia dentro de mi cabeza que comenzó a alinear recuerdos, anécdotas vividas y contadas, lecturas y películas, para acabar proyectando en intermitentes secuencias fragmentos de una historia que me resultaba, a todas sombras, desconocida.

Pero la puntilla al momento la dio el primer libro con el que me topé por casa tras el desayuno del día siguiente. Al abrirlo ahí se encontraban estos versos del Nobel sevillano Vicente Aleixandre:

Un bello guante de mimbre, suave malgré tout, encuentra su empleo precisamente en este día.

Y fue en ese instante en el que decidí que eso que pasaba por mi cabeza era un relato curioso de ser contado. Pero no sería hasta semanas después en los que no había manera de apartar de mi mente esos fragmentos, que tuve la poca vergüenza de acometer la aventura de expresarla en palabras. Ahora se titula El Tomoscopio de Mimbre.

Arthés Factum

¡Ustedes lo han querido!Si me hubiesen dicho hace una serie de años que la música medieval tendría una presencia apreciable en la banda sonora de mi vida, habría esbozado una medio sonrisa de “vale, otro día“.

Pero un determinado día se cruzó ante mí la oportunidad de asistir a un concierto de este magnífico equipo de músicos. No seré yo quien descubra, después de 20 años por esos escenarios del mundo, al grupo sevillano ARTEFACTUM. Todo lo contrario; su presencia en la novela es un lujo que quise darme con objeto de aportar algo más de allegro al relato.

Mención especial tiene el zanfoñero mayor del reino, El Pájaro (en el centro de la foto). Un tipo entrañable con sistema operativo de artista y un sentido del humor que salvará a este mundo de tanta máquina y automatización.

¡Pájaro, aquí, su seguro admirador!

Cordobesca nº1: de Visir…

Visir Hasday

Hasday ben Saprut

Hay días en los que el cerebro rescata vivencias entrañables agazapadas entre los pliegues de la memoria. Por eso hoy recuerdo a ese “hermano” de mi padre, José Chocrón Bentolila, que tenía por costumbre llamarlo Hasday, las veces que venía a visitarnos desde Venezuela.

Nunca supe realmente ni el porqué ni su significado hasta que en mi primer viaje a Córdoba (España), conocí una calle dedicada a este singular personaje, cuestión que desde entonces se convirtió en objeto de estudio.

Años después cayó en mis manos un ejemplar de Le Vent de Khazars en el cual volví a toparme con este insigne personaje que detentó altas labores de gobierno (visir, de facto) bajo mandato del Califa Abd al Rahman III, con la particularidad de pertenecer a la comunidad judía de Al Ándalus.

Annemasse y Servet…

Calvino y Servet

Calvino y Servet

La figura de Juan Calvino se me atravesó ya desde joven. Todo se  debió a una conferencia impartida por el profesor José Luis Aranguren en un Jerez de la Frontera de 1983. En ella nos explicó a los asistentes cómo la moral calvinista estaba en la base de la lógica económica que sibilinamente nos invadía procedente de la Anglosajonia.

Pero cuando terminó de caerme gordo del todo el personaje fue al tener conocimiento de la “fatua” que profirió contra Miguel Servet, por plantear éste que la razón tenía prevalencia de rango similar al dogma.

Resultado: otro gran intelectual ibérico pasto de los fuegos fatuos. Y otro no menos importante, acabó formando parte de la novela El Tomoscopio de Mimbre.